Palabras libres

Por Edgar Joel Yépez Ibarra

Vivimos con miedo en todo México, y así hemos venido arrastrando los pasos desde hace décadas. El peligro acecha latente en cada esquina de la ciudad, en el campo y en nuestras carreteras.

Nos hemos deshumanizado tanto que, cegados por la ambición, nos hemos perdido el respeto y hemos dejado de valorar la vida del otro. Y la vida es un bien sagrado que nadie, por ninguna razón, tiene derecho a lastimar.

Arrebatarle al prójimo lo que ha ganado con el sudor de su frente, o abandonarlo a su suerte cuando se tiene el deber y la responsabilidad de protegerlo, es la prueba más clara de haber perdido el alma.

A estos abismos de dolor nos está conduciendo la profunda crisis moral que hoy nos atraviesa.

Hagamos un alto en el camino. Detengámonos a pensar con honestidad y miremos desde el corazón para frenar el pesado y sombrío legado que estamos heredando a las nuevas generaciones.