EN PERSPECTIVA

Por Omar Orlando Guajardo López

— El exgobernador sonrió al anunciar 2030 desde el país al que México solicita extraditarlo.

— Santiago Nieto recibió la coordinación que lo encamina hacia Querétaro en 2027.

— Uno necesita resolver su presente judicial; el otro ya comenzó a construir su futuro político.

Francisco García Cabeza de Vaca sonrió. Carmen Aristegui mantuvo el gesto serio y le pidió precisar si aquel “con más ganas” significaba que buscaría la Presidencia de la República en 2030. El exgobernador respondió que sí y aprovechó la entrevista para presentarse como constructor de un movimiento opositor capaz de competir en 2027 y recuperar el país tres años después.

La sonrisa acompañó prácticamente toda la conversación. Cabeza de Vaca ironizó sobre la reforma constitucional que impediría a una persona con doble nacionalidad ocupar la Presidencia o una gubernatura, acusó al gobierno de perseguirlo y aseguró que las investigaciones en su contra fueron fabricadas para sacarlo del escenario político. La imagen que quiso proyectar fue la de un hombre tranquilo, con ambiciones nacionales y suficiente fortaleza para desafiar desde Estados Unidos al régimen que promete derrotar.

El problema para el tamaulipeco es que la realidad fuera de la pantalla no siguió el mismo guion. Cabeza de Vaca sostuvo que la acusación se reduce a la compraventa de un departamento adquirido mediante un crédito, remodelado y vendido años después por poco más de 42 millones de pesos. También utilizó la absolución de otros involucrados para afirmar que el caso debería considerarse terminado, aunque la Suprema Corte revocó por unanimidad el amparo que lo protegía y dejó vigente la orden de aprehensión por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

La resolución no establece su culpabilidad, pero mantiene abierto el proceso que deberá enfrentar personalmente. Él mismo explicó por qué no regresará: teme ser detenido y correr la misma suerte que Rosario Robles. Esa admisión colocó un límite a todo el discurso presidencial de la entrevista, porque resulta difícil construir una candidatura para gobernar México desde el país en el que se permanece para no comparecer ante la justicia mexicana. Cabeza de Vaca habló extensamente de 2030, pero cada respuesta terminaba regresándolo a la situación que dejó pendiente al concluir su gobierno en 2022.

Horas después apareció la segunda sonrisa. Morena entregó a Santiago Nieto la constancia que lo acredita como coordinador estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Querétaro. La denominación partidista intenta evitar todavía la palabra candidato, aunque dentro del proceso hacia las gubernaturas de 2027 representa exactamente la posición desde la cual comenzará a organizar el movimiento, recorrer el estado y preparar la contienda.

El nombramiento no convierte a Nieto en gobernador. Querétaro permanece como uno de los territorios más sólidos del PAN y el antiguo titular de la Unidad de Inteligencia Financiera perdió ahí la elección al Senado en 2024. Sin embargo, ahora cuenta con una plataforma definida, el respaldo de la dirigencia nacional y tiempo suficiente para intentar nuevamente la conquista de un estado donde Morena todavía no ha podido completar la alternancia.

La coincidencia del día resultó particularmente incómoda para Cabeza de Vaca. Santiago Nieto encabezaba la UIF cuando comenzaron las investigaciones financieras contra el entonces gobernador de Tamaulipas. Años después, el primero permanece en México y recibe la posición que antecede a una candidatura, mientras el segundo anuncia una aspiración presidencial desde Estados Unidos, con una orden de aprehensión vigente y una solicitud de extradición sin resolver.

No hace falta agregarles condiciones semejantes ni forzar una igualdad que no existe. La situación de Cabeza de Vaca es judicial: necesita presentarse ante un juez y derrotar las acusaciones dentro del proceso. La de Santiago Nieto es política: deberá ganar votos, enfrentar al PAN y demostrar que Morena puede conquistar Querétaro. Los dos tienen obstáculos, pero no pesan lo mismo ni se resuelven en el mismo lugar.

Por eso la pregunta no es quién sonrió más durante la jornada, sino qué razones tenía cada uno para hacerlo. Cabeza de Vaca recurrió a la risa para desafiar una realidad que todavía no puede modificar; Santiago Nieto recibió una encomienda que sí transforma su posición dentro de la sucesión de 2027. El queretano no ha ganado la gubernatura y el tamaulipeco aún conserva el derecho de defenderse, pero mientras uno acaba de entrar formalmente en la competencia, el otro continúa intentando convertir su distancia de México en una plataforma presidencial.

Los dos sonríen y seguramente seguirán haciéndolo. Cabeza de Vaca frente a una cámara desde Estados Unidos; Santiago Nieto con una constancia partidista en las manos y la posibilidad de recorrer Querétaro. El que ríe al último ríe mejor. La última risa todavía no tiene dueño, pero después de esta jornada Santiago Nieto lleva ventaja.