El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

En ocasiones hace falta levantar la voz con fuerza ante los monumentales actos de cinismo que regala, desde su cómodo exilio, el exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

El capo del panismo tamaulipeco no solo fue un gobernante profundamente corrupto; también fue un hombre peligroso que no conocía la piedad hacia sus enemigos políticos, quienes eran sistemáticamente triturados por las instituciones judiciales a su servicio.

Traicionaba con pasmosa frialdad a sus propios amigos y aliados cuando estos no se sometían a sus caprichos e intereses financieros. Por ello, el rompimiento actual con varias de sus antiguas huestes no es gratuito; es el cobro de factura a los excesos y abusos que cometió desde la cúspide del poder.

Sus propios correligionarios terminaron por hartarse de sus delirios de grandeza y tuvieron el buen tino de arrebatarle el control de la dirigencia estatal del PAN, conscientes de que el exmandatario pretendía usar las siglas como un juguete personal para saciar su ambición y, de paso, asegurar el futuro de su hermano Ismael mediante otra cómoda posición plurinominal.

De haber seguido bajo su yugo, Acción Nacional en Tamaulipas habría seguido los pasos del PRI: romperse en mil pedazos.

Ahora, Cabeza de Vaca juega al intachable desde los Estados Unidos, donde ostenta el estatus de prófugo de la justicia por las múltiples denuncias penales que pesan en su contra. Ayer, el presidente del Congreso Local, Humberto Prieto Herrera, le lanzó un recto a la mandíbula:

“Si se siente inocente, que venga a México y se presente ante las autoridades”.

Pero seamos francos: no es necesario que vaya a los tribunales; bastaría con que tenga el valor de pararse en Reynosa a comer en La Fogata o en cualquier otro restaurante público para ver cuánto le dura el desplante de valiente.

Prieto Herrera desmanteló, una a una, las mentiras del cabecismo. ”Ya no están sus jueces, esos que le despachaban amparos como pan caliente y que ahora enfrentan procesos penales por el mal manejo de la justicia; a los nuevos juzgadores simplemente no puede llegarles al precio, porque son honestos”, sentenció el líder de la cámara.

El diputado recordó que en diciembre pasado presentó una denuncia formal ante la FGR contra el exgobernador por delitos relacionados con el tráfico ilegal de combustibles. “Él no descubrió el huachicol fiscal; él lo fundó”, expresó con dureza, rememorando cómo, en sus tiempos de mandatario, instaló retenes estatales en las inmediaciones de los cruces fronterizos con el único fin de cobrarle cuotas al contrabando de hidrocarburos.

“Ahora dice que la Constitución le permite ser presidente de su país. ¿De cuál país? Se sabe que colabora con agencias de Estados Unidos, pero solo para su beneficio personal; eso se llama traición a la patria. También engaña al gobierno norteamericano, porque cuando fue candidato en México, juró haber renunciado a esa ciudadanía”, fustigó Prieto.

En tono burlón, el legislador matizó que la única verdad en los videos de Cabeza de Vaca es cuando señala que es un «perseguido». Es cierto, pero es una verdad a medias: no es un perseguido político, es un perseguido de la justicia.

El boquete financiero que arrastra el cabecismo es estratosférico: 7 mil 500 millones de pesos observados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF); mil 500 millones de pesos desviados de la Secretaría de Bienestar Social; cientos de millones evaporados en la Secretaría de Salud; exsecretarios procesados y tras las rejas; además de una estela de terror que incluye la persecución a opositores, ciudadanos y periodistas.

Por si fuera poco, pesa la masacre de migrantes en Camargo, una tragedia cometida por su brazo armado, los temibles GOPES, que mantiene una demanda abierta en la Corte Interamericana de Derechos Humanos por crímenes de lesa humanidad. “Eso sí es impunidad”, remató el jefe del Congreso.

Por lo pronto, Humberto Prieto adelantó que el Congreso de Tamaulipas se sumará de inmediato a la reforma constitucional impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para prohibir de forma tajante que las personas con doble nacionalidad puedan aspirar a ser gobernadores o presidentes de la República.

Al país le urgen estos candados legales, y quizás también una reforma que impida que un sujeto detenido en el pasado por robo de armas en la Unión Americana pueda obtener una candidatura en suelo nacional. Las leyes electorales de México son tan ambiguas y tibias que permiten que exconvictos regresen cínicamente a ocupar alcaldías o secretarías. Ya conocemos el viejo lenguaje de la política mexicana, donde los dólares bien repartidos suelen comprar absoluciones express e inocencias de aparador.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

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