ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-
EN LA DISPUTA ELECTORAL NO HAY NI UN MINUTO DE TREGUA, NI
UN PUNTO DE ACUERDO
La inconmensurable disputa por el poder que libran las dos superpotencias,
Estados Unidos y Rusia, mantienen al mundo entero al filo de la butaca.
Son tan brutales los intereses que prevalecen en el centro de esta guerra,
que ninguna nación se salvaría de los efectos terribles si un día de estos los
presidentes Joe Biden y Vladimir Putin deciden verse las caras en el campo
de batalla.
¡Y cómo diablos no habría de estar el planeta al borde de un ataque de
nervios y de suicidios, si con lo que se amenazan ambas superpotencias es
con bombas atómicas!
Ese fenómeno de ambiciones descontroladas definitivamente permean al
resto de las 195 naciones, sean ricas o pobres, o de economías
emergentes, e impactan en sus dinámicas internas.
Aquí en México, por más democracia que haya y por más líderes políticos
que surjan defendiendo las grandes causas del país, siempre todo se
enrarecerá por esas ambiciones descontroladas que vienen desde el
exterior.
Mismas que traen a toda la humanidad en una prisa salvaje y colectiva,
donde lo que nos han vendido es un capitalismo bestial, cuya meta es ganar
mucho, lo que lleva a tanta gente al materialismo y no saber vivir la vida.
Un fenómeno que, para empezar, se percibe más en los jóvenes que en la
gente madura, dándose cuenta de esta terrible mentira hasta que ciertos
muertos “presumen” ser los más ricos del panteón.
Esto es, la enorme imbecilidad mundial con las que los “líderes” de este
planeta, sean dueños del dinero, de las armas, de los territorios, de las
riquezas naturales, de los ejércitos y de las mafias, ¡de todo!, nos tienen
estresados, muriendo de ese mal una gran parte de las 200 mil personas
que a diario fallecen en diferentes partes del mundo.

Y luego, para acabarla de fregar, en este país, donde otra guerra, la
electoral, no da siquiera un minuto de tregua entre PRIAN y Morena.
EL DIABLO ANDA SUELTO; ¿CRIMEN E IMPUNIDAD VIENEN DE
ADENTRO?
O lo que es igual, una guerra entre Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez,
donde nadie logra encontrar un solo punto de acuerdo, sino que todo son
discrepancias que no se dirimen “en buena onda”, pues el diablo suelto lo
que busca es que todo mundo se mate, quizá porque, como se sospecha o
se cree, las élites lo que tienen proyectado es que de 8 mil millones de
seres humanos, sólo queden 500 millones.
500 millones de personas más dóciles, más controladas, menos
destructivas, que no propicien las descomunales “fallas geológicas”, ni los
ataques que toda una fauna depredadora suele cometer a cada momento,
como al caso ocurre con los políticos sanguinarios y el crimen organizado.
Y mire usted que en nada de esto se ve que nuestros líderes políticos
formen parte de un analfabetismo, que lo mismo les provocaría que no
supieran a donde dirigirse, si al norte o al sur, al este o al oeste.
La mayoría de estos son sujetos egresados de universidades o
tecnológicos, y que sin embargo les ha ganado la codicia, con la que han
desencadenado una enorme angustia y una sociedad cada vez más
agresiva, pues la corrupción sólo nos hace ver horizontes inciertos, de
sobresaltos y terror.
Y la esperanza es de que en el siguiente sexenio presidencial y en el
próximo Congreso de la Unión, los movimientos en la cúspide de la pirámide
del poder se transformen verdaderamente.
Si al presidente Andrés Manuel López Obrador le tocó, como al gobernador
Américo Villarreal Anaya, la infausta misión de reiniciar un panorama
político, social y económico, libre de corrupción, con el que se toparon y se
topan con intereses bastante siniestros, entonces se espera que la próxima
Presidenta de la República pueda desentrañar ese escenario tan
complicado, cuyas dinámicas e interacciones se vuelvan más civilizadas.
Pero más civilizadas por la fuerza del Estado mexicano que imponga el
orden y la justicia, hasta ahora impotentes frente a un crimen organizado y
una impunidad rampante que no precisamente se genera fuera del poder
político, sino (se dice) adentro de este mismo.
¡Feliz fin de semana!

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