Palabras libres

Por Edgar Joel Yépez Ibarra

Somos seres sin alma

Somos, a veces, seres con el alma rota y carentes de compasión. Qué triste paisaje de nubes grises le estamos heredando a las generaciones venideras con nuestro vacío espiritual y nuestra fragilidad humana.

La ambición desmedida nos consume, nos enferma y nos destruye; tanto, que hemos trocado la justicia: premiamos la complicidad y hemos dejado de combatir la corrupción.

Requerimos reconstruirnos como personas y fortalecer el espíritu para sanar a nuestra sociedad.

Fortalecer el espíritu con educación y valores nos humaniza y hace posible el cambio social: es darle libertad al pensamiento para expresar con honestidad y conciencia el sentir colectivo; es tener la valentía de la crítica para reconocer y señalar lo que ocasiona la ambición y el abuso del poder, males que han mutado de partido en partido y que no se han podido erradicar.

Aplicar la ley a quienes en el presente y pasado han cometido delito con el tesoro de la nación, sin distingos de colores, representará la luz para salir de la oscuridad y recobrar la credibilidad en las instituciones y en la política.

Justicia pareja sostenida en valores éticos es la forma más honesta de cómo debe ejercerse la política y la manera más leal de comunicarse con los ciudadanos.