Por Jaume Osante.
RUMBO A 2027: LA GUERRA SUCIA YA COMENZÓ Y LOS TRAPITOS SUCIOS ESTÁN A LA ORDEN DEL DÍA
Todavía falta para que comiencen formalmente las campañas electorales de 2027, pero en la política mexicana parece que algunos ya están en plena contienda. No hay propuestas, no hay debates de fondo, pero sí una buena cantidad de señalamientos, acusaciones y expedientes que, de pronto, comienzan a salir a la luz.
Y vaya que hay de dónde sacar.
Cada semana aparece una nueva historia sobre algún personaje que podría buscar una candidatura. Unos son señalados por presuntos actos de corrupción, otros por decisiones de su pasado y algunos más por asuntos que apenas alcanzan para alimentar el rumor. Todo parece servir cuando se trata de pegarle al posible adversario.
A eso le llaman GUERRA SUCIA Ó FUEGO AMIGO. Y, francamente, lo que estamos viendo empieza a parecer una MARRANADA política.
Aclaremos algo: no se trata de defender a nadie. Quien aspira a gobernar debe estar dispuesto a responder por sus actos, explicar sus decisiones y enfrentar las investigaciones que correspondan. Los cargos públicos no otorgan patente de impunidad y mucho menos derecho a esconderse del escrutinio ciudadano.
Pero tampoco se vale que cualquier señalamiento se convierta en una condena anticipada.
Hay denuncias que tienen sustento y asuntos que merecen investigarse hasta sus últimas consecuencias. También hay versiones que no se sostienen, acusaciones que se desmoronan cuando se revisan y verdades a medias que se presentan como grandes revelaciones. El problema comienza cuando se mezcla todo deliberadamente y se deja al ciudadano la tarea de distinguir entre una investigación seria y una operación de desprestigio.
Porque no es lo mismo exhibir un posible acto de corrupción que lanzar una acusación para dañar la reputación de alguien. Tampoco es lo mismo informar que participar en la difusión de una historia cuyo origen, pruebas e intereses nadie se ha tomado la molestia de aclarar.
Y aquí cabe una pregunta: ¿quién está detrás de estos señalamientos?, ¿de dónde sale la información?, ¿qué pruebas existen y por qué aparece precisamente ahora?
Preguntar no significa desacreditar una denuncia. Significa exigir el mismo rigor para todos.
Lo preocupante es que esta dinámica puede terminar convirtiendo la política en un tribunal de redes sociales, donde primero se acusa, después se comparte y, si acaso, mucho más tarde se pregunta si había algo de cierto. Para entonces, el daño ya está hecho. El caso del profesor acusado en Altamira (y no es político).
Mientras tanto, hay asuntos que siguen esperando atención. La INSEGURIDAD no desaparece porque un aspirante tenga problemas con sus adversarios. Tampoco mejoran los SERVICIOS PÚBLICOS, los hospitales, las escuelas o las calles porque las redes estén ocupadas ventilando los asuntos personales de los políticos.
La ciudadanía necesita saber QUE PROPONEN quienes quieren gobernar, qué han HECHO cuando tuvieron una responsabilidad pública y cómo piensan resolver los problemas que siguen afectando a miles de familias. Eso debería estar en el centro de la discusión.
Y sí, que se investigue. Que se publiquen los documentos REALES, que se presenten las pruebas y que las autoridades hagan su trabajo. Pero también que se tenga cuidado con lo que se difunde. La libertad de expresión no debería confundirse con la libertad de inventar, manipular o presentar sospechas como hechos comprobados.
Quien tenga pruebas, que las muestre. DICE SHEINBAUM, Quien sea señalado, que responda. Y quien haya cometido alguna irregularidad, que enfrente las consecuencias, sin importar el partido al que pertenezca.
Todavía falta para 2027, TODAVÍA NO ARRANCAN CAMPAÑAS y ya estamos viendo cómo se acomodan las piezas, cómo se buscan espacios y cómo algunos empiezan a medir fuerzas. Lo que no sabemos es cuántas de estas historias terminarán en investigaciones reales y cuántas quedarán solamente como MUNICIÓN electoral. O ninguna.
Ojalá que los PARTIDOS entiendan que una elección no debería ganarse destruyendo reputaciones. Para eso están las propuestas, los resultados y la capacidad de convencer a la gente. Y QUE LA GENTE LOS EXIJA.
Porque si la primera estrategia de quienes buscan el poder consiste en encontrar la manera de hundir al de enfrente, habría que preguntarse qué tienen realmente para ofrecerle a la ciudadanía Y COMO ES LA FORMA DE QUE ENTIENDEN LA POLÍTICA.
Y esa pregunta, a estas alturas, ya no puede esperar.
Porque callar también es decidir… ahí se los dejo, para pensarlo con calma o con coraje.
Saludos Cordiales.