El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
La Auditoría Superior del Estado volvió a encontrar lodo en las cuentas de paraestatales y municipios, confirmando que muchos se «despacharon con la cuchara grande».
Sin embargo, en Tamaulipas, la fiscalización nunca es solo cuestión de números, sino de mensajes políticos.
La historia no miente: la ASE es el arma pesada que se desenfunda para someter a los alcaldes que alzan de más la voz o para perdonar a los que sirven a un pacto superior.
Por ejemplo, EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES, tuvo en sus manos las pruebas para encarcelar a CABEZA DE VACA por sus desfalcos en Reynosa y la Comapa. EUGENIO decidió ignorar a su auditor, RAÚL HERNÁNDEZ CHAVARRÍA, para no incomodar a VICENTE FOX y los negocios de los hijos de MARTA SAHAGÚN.
Ese perdón, sumado a la imposición de EGIDIO TORRE CANTÚ, quien terminó de limpiar las cuentas del texano, pavimentó el camino para el saqueo cabecista que hundió al estado en la mediocridad.
En la era de AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, la ASE parece despertar con ganas de entregar resultados, pero el trasfondo sigue siendo estratégico. En vísperas electorales, las auditorías funcionan como el freno de mano para «domar» las aspiraciones de quienes ya se sienten jinetes del apocalipsis.
Lo positivo, es que en Palacio se acallaron a parte de la banda de susurradores. Son aquellos que solo llevaban chismes contra alcaldes de la frontera y el centro. Morena sabe que para ganar necesita aliados, no enemigos internos creados por rumores, la instrucción parece clara: si no van a ayudar, que no estorben, su salida permitió bajar la presión.
La ASE hoy no solo audita; orienta y disciplina. Es la herramienta para asegurar que, mientras una docena de aspirantes lanzan bocanadas de ambición por la sucesión, todos recuerden que sus cuentas públicas son el cordón umbilical que los mantiene unidos —o los separa— de la libertad y el poder.
Las elecciones están cada vez más cerca, en la ASE preparan expedientes y documentos, son puestos en la mesa para meter orden y desorden, según convenga al jefe político guinda.
En Tampico, en el Campus de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, se dio un paso que marca el desarrolló que registra nuestra máxima casa de estudios.
El rector DÁMASO ANAYA presidió la entrega de reconocimientos y acreditaciones por parte de organismos nacionales de evaluación y acreditación.
De esta manera la UAT alcanzó la marca histórica del 100 por ciento de su matrícula formándose en programas educativos acreditados por su calidad, por lo que ahora se ubica entre las cinco mejores del país en esta categoría.
Esta es la primera vez primera en su historia, la UAT obtiene este posicionamiento, que se consolida como un logro colectivo de su comunidad universitaria.
De esta manera, se garantiza que los estudiantes se formen en programas de alta calidad, acordes a las exigencias del sector productivo y social.
Ahora, los programas son evaluados por organismos nacionales, asegurando pertinencia y actualización de los planes de estudio, con un impacto para más de 41,000 estudiantes se benefician de esta certificación de calidad, posicionando a la UAT como referente de excelencia.
En el CU de Tampico se recibió la noticia con júbilo, los estudiantes de las facultades celebraron este hito de calidad académica, contagiaron su entusiasmo en la ceremonia de entrega, tanto en el interior del recinto como fuera del aula magna.
DÁMASO es un rector que trabaja con disciplina, se apoya en sus colaboradores y con una visión de vinculación con los organismos acreditadores, pero sobre todo la alianza estratégica con el gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANATA para fortalecer la educación superior.
DÁMASO sabe que la acreditación no se considera un destino final, sino un proceso continuo de mejora, manteniendo el diálogo con empleadores y egresados.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
Contacto: