En Voz Alta
Gastón Monge
- OCDE manda a México al penúltimo lugar en educación
- Desigualdad social y económica aumentan el rezago educativo
- México invierte el 4.2% en educación; Dinamarca aporta el 14.1%
México está en el umbral del fracaso en educación, y aunque en los últimos 25 años con el PRI y el
PAN se estancó, con los gobiernos de Morena el retroceso es rotundo, al menos así lo muestran
las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismo
dedicado a la medición y las habilidades de niños de 15 años.
Los resultados son contundentes: retroceso en matemáticas (70%), comprensión lectora (50%), y
ciencias (50%), todo desde que se implementó la Nueva Escuela Mexicana con Morena al no haber
alcanzado el nivel mínimo propuesto por la OCDE.
De acuerdo a los resultados presentados por este organismo, la evaluación se aplicó a jóvenes de
15 años en 38 países, y México ocupa el nada honroso penúltimo lugar, o el sitio 37, pero la
presidenta Claudia Sheinbaum minimizó, suavizó y cuestionó este resultado al decir que no se
puede aplicar el mismo instrumento a países con contextos socioeducativos diferentes.
Tal vez tenga razón, aunque la realidad de los países latinoamericanos es similar al tener un origen
hispano semejante, con sesgos culturales casi idénticos y una realidad social cuyos orígenes se
remontan a la misma etapa de la conquista española, por lo que los resabios culturales y sociales
se pueden aplicar a casi todas las naciones latinoamericanas, lo que echa por tierra la teoría de la
presidenta, aunque en lo general está por debajo de Uruguay, Chile y Costa Rica.
El objetivo del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) de la OCDE no es
ver que tanto aprenden los estudiantes en la escuela, sino saber cómo pueden utilizar ese
conocimiento, cómo pueden aplicar sus habilidades para comprender lo que leen, para hacer
cálculos matemáticos mentales, y utilizar la ciencia como soporte para su propio desarrollo como
individuos.
La finalidad de esta evaluación es hacer comparaciones entre países, detectar posibles fallas en el
sistema educativo, y aplicar mejores políticas educativas en los planes y programas de estudio, lo
que al parecer en México no ha funcionado, por lo que surge la pregunta: ¿por qué no han
funcionado?
A pesar de que el gobierno insiste en que apoya la educación, la inversión en este rubro sigue
siendo insuficiente, lo que se refleja en escuelas mal equipadas e insuficientes para una elevada
demanda de estudiantes que viven en comunidades con una extrema desigualdad social y
económica, sobre todo en zonas rurales, lo que limita el rendimiento y aumenta la brecha entre
los estudiantes urbanos.
La mayoría de las escuelas rurales y suburbanas no cuentan con algunos servicios básicos, y
muchas no tienen las herramientas necesarias como computadoras, comunicación celular,
maestros y vías de comunicación de las comunidades hacia los planteles.
Los fenómenos naturales provocan ausentismo en las escuelas, mientras que la inseguridad y la
violencia incrementan la deserción, tanta como la que provocan enfermedades propias de la
pobreza, que al no ser atendidas adecuadamente, imposibilitan el retorno a las aulas,
incrementado el rezago educativo.
Ante esta realidad, México necesita aplicar cambios más profundos en la educación. No basta con
cambiar el método de enseñanza/aprendizaje como el fallido método impuesto por Marx Arriaga,
ni quitando materias básicas del plan de estudios, ni tampoco eliminando los exámenes de
admisión en las escuelas, y mucho menos regalando becas.
Se requiere fortalecer el sistema de formación de docentes, con una mejor capacitación con base
en el conocimiento, mejores salarios, planteles dignos, modernizados y con la tecnología adecuada
para el aprendizaje.
Asimismo, es importante que el gobierno ofrezca mejores oportunidades laborales a los padres de
los niños, para que puedan hacer frente de una mejor manera a sus carencias y limitaciones por la
falta de oportunidades en la vida.
De lograrse en parte esto como un proceso evolutivo a corto plazo, la equidad y la igualdad escolar
entre zonas rurales y urbanas se irá emparejando, mientras que el rezago educativo disminuirá, y
la brecha será cada vez menor.
Pero la oferta educativa también es importante, porque no basta con que se termine la primaria y
hasta ahí se llegue, se deben construir más secundarias, más escuelas de educación media y más
universidades de alta calidad con más mentores y más carreras, con el solo objetivo de que
quienes inicien la primaria continúen sus estudios hasta llegar a la universidad y poder terminar
con éxito una carrera para insertarse en el proceso productivo del país y ser parte de su desarrollo.
Pero eso no será posible mientras México no aumente la inversión en educación, la que va a la
baja desde el 2018, cuando Morena llegó al poder en el país, al pasar del 4.6% del PIB al 4.3 en el
2022, y de acuerdo al organismo ‘Mexicanos Primero’, esto ubica al país en el lugar 24 de 41
países.
La inversión por estudiante es todavía menor en comparación con otros países. Es de 4 mil dólares
contra los 7 mil 200 de Rumania y de Luxemburgo que invierte por cada estudiante hasta 31 mil
400 dólares.
Si lo comparamos con Dinamarca, país favorito del ex presidente Andrés Manuel López Obrador
para hacer comparaciones, la diferencia es brutal, ya que pese a su tamaño ese país invierte el
14.1% a la educación, y poco más de 12 mil dólares por estudiante, además de mil dólares
mensuales a los universitarios para sus gastos de vida, de acuerdo a cifras de ‘Datosmacro.com’.
¿Será posible que el actual gobierno mexicano se interese en invertir más recursos a la educación
pública? No lo sabemos.
Hasta mañana
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