Columna: Conciencia Ciudadana
Por: Luis Armando González Isas
Hay noticias que parecen aisladas, pero cuando las miramos con atención tienen algo en común: el poder, la responsabilidad y la confianza de la sociedad.
La llamada “reversa de Rocha Moya” llamó la atención de todo el país. Regresó a la gubernatura de Sinaloa después de varios meses de licencia y, prácticamente de inmediato, volvió a solicitarla. Las razones pueden ser diversas, pero una cosa es evidente: cuando una decisión cambia de rumbo tan rápido, la ciudadanía tiene derecho a preguntar qué ocurrió.
Y hablando de política, en Victoria comienza a moverse el tablero rumbo a la próxima elección municipal. Hugo Reséndez Silva fue contundente al señalar que “Morena no puede ser un club de amigos” y exigió piso parejo para quienes aspiren a la candidatura.
Más allá de partidos, el reclamo es válido: si existen encuestas, que se respeten; si hay reglas, que sean para todos. La ciudadanía merece procesos transparentes y explicaciones claras.
En Tampico, la UAT y el Colegio de Abogados realizaron un foro sobre los derechos de las audiencias, libertad de expresión, transparencia y los retos del periodismo digital.
Es un debate necesario. Hoy cualquiera puede informar desde un teléfono, pero también cualquiera puede desinformar. Por eso necesitamos medios libres y responsables, periodistas que puedan cuestionar al poder y ciudadanos capaces de distinguir entre información, opinión y propaganda.
Mientras discutimos de política y medios, en Tamaulipas hay familias que siguen buscando a sus hijos.
Durante este año se han reportado 201 adolescentes de entre 12 y 17 años como desaparecidos. De ellos, 118 son mujeres y 83 hombres. Aunque la mayoría fue localizada con vida, 15 adolescentes continúan desaparecidos: ocho mujeres y siete hombres.
Ciudad Victoria registra 29 reportes de adolescentes mujeres.
Aquí los números tienen rostro.
Son hijas, hermanas y nietas. Son familias que esperan una llamada, una noticia, una respuesta.
Rocha Moya, Morena, la UAT, los medios de comunicación y las familias de desaparecidos parecen temas distintos, pero todos nos llevan a una misma pregunta:
¿Podemos confiar en nuestras instituciones?
Necesitamos políticos transparentes, partidos democráticos, medios responsables e instituciones que respondan con eficacia cuando una familia necesita ayuda.
Porque el poder se puede ganar en una elección, una candidatura en una encuesta y seguidores en las redes sociales.
Pero la confianza es diferente.
La confianza se construye todos los días. Y puede perderse en cuestión de horas.
Por hoy es todo, nos leemos en la próxima si el Primerísimo nos lo permite.