Reflector/Gilda R. Terán.

El municipio de San Nicolas, se fundó en 1768 con el nombre de Mineral, a raíz esto
debido al descubrimiento de una veta de plata a la que se le dio el nombre de La Luz, eran
de doscientos nueve habitantes administrados en lo espiritual por el ministro de la villa de
San Carlos.
Ya en 1772, que fue la época del auge minero, sumó a quince mil quinientos habitantes,
pero la bonanza solo duró hasta 1780, cuando la veta más rica se hundió, también
contribuyó en parte a la ruina del mineral la expulsión de los españoles, quienes compraban
a los mineros toda la plata que extraían.
Entre sus bellezas arquitectónicas destaca la Parroquia de San Nicolás Tolentino, que fue
construida en el siglo XVIII justamente en el año de 1769, en la dorada época colonial, aún
se puede admirar este templo espiritual en donde los habitantes acudían religiosamente para
acrecentar su fe.
Hoy por hoy, su actividad principal, es el cultivo del maguey para la extracción y
producción del mezcal, una bebida espirituosa, que es asediada por exigentes paladares,
San Nicolás, es un lugar con un pasado minero legendario y un presente natural y
mezcalero, ahora forma parte de la «Sierra Chiquita» junto con Burgos, Cruillas, Jiménez y
San Carlos.
Y por lo pronto el Gobierno del estado, le dará un apapacho a San Nicolás, en el tema de
conservación espacios públicos de esparcimiento familiar, iniciaron con la restauración de
la plaza principal de este poblado.
En este sentido, el Secretario de Obras Públicas, Pedro Cepeda Anaya, dio a conocer que,
con una inversión superior a los 7 millones de pesos, arrancaron con obras en la techumbre
de la plaza, dotación de luminarias y firmes de concreto, esto es para brindar un espacio
más relajado y cómodo para las familias que acuden a sus paseos recreativos, y arriba san
Nicolás.
CONFIANDO EN DIOS.
Nadie está exento de calamidades, pues no somos ajenos al sufrimiento, y muchas veces,
este mal necesario se convierte en un canal de aprendizaje, a veces, más directo que la
misma felicidad, por lo que aceptar, abrazar y superar lo que nos sucede en las
adversidades, es vital para que la experiencia nos ayude.
Para mí en lo personal, el abrazar la realidad, vivirla, asimilarla, sufrirla e interiorizarla son
claves para la solución, y es que no basta con oír, hay que saber escuchar, no basta con ver,

hay que saber mirar, entender que siempre hay un más allá y que éste puede ser nuestro
mayor consuelo en esos momentos en los que aparecen las adversidades.
Tengo la certeza, que la mejor manera de superar el dolor es hacerle frente al sufrimiento,
todos pasamos por situaciones en la vida que nos producen sufrimiento y que no sabemos
cómo afrontar.
Y es que no existe una fórmula que funcione siempre (ojalá fuera así), sino que debemos
aceptar que el sufrimiento es parte de la vida, aunque resulte doloroso muchas veces,
aunque pensemos que el mundo se nos viene encima.
No obstante, ante los retos de la vida, siempre tenemos presente la esencia de nuestro
Creador, quien viene alumbrar, a dar paz, y fortaleza en todos los embates que se nos pueda
presentar en este viaje por la tierra.

Nos vemos hasta la próxima.
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