La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

Una de las debilidades más marcadas de la mayoría de los gobernantes, son sus hijos; su familia. Muy pocos, políticos pueden escapar a esa expresión, que muchas veces tuerce su desempeño público y su quehacer gubernamental. Hasta AMLO, permitió -voluntaria o involuntariamente- el desempeño cuestionable de sus hijos en eventos, que hoy le cobran factura y lo ponen contra las cuerdas, ante una oposición que ha descubierto el punto débil del tabasqueño.
Y lo más grave: se convierte en el talón de Aquiles de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En Tamaulipas ese fenómeno, es similar pero más costoso.
No existe otro gobierno, ni el más podrido, que haya permitido en tal magnitud la presencia familiar en asuntos de palacio.
Ni siquiera el más desaforado gobernador -Tomás Yarrington- abrió las puertas de su gobierno a su descendencia y menos a su esposa. El mismísimo Francisco García Cabeza de Vaca, mantuvo en una discreta distancia a hijos y pareja.
Hoy parecen desbordadas esas actitudes.
El esquema pareció haber sido puesto en marcha, en los inicios del sexenio. Con todo el poder de los hijos, se intentó imponer en la dirigencia de la Sección XXX del SNTE al panista Abelardo Ibarra Villanueva.
Fue la primera derrota política de la estirpe del gobernador; justo, en la primera incursión política de la administración estatal, arrastrada por los excesivos deseos de poder derivados de una percepción de la política patrimonialista y excluyente.
Con ese poder sin contrapesos, los hijos crearon una red política en todo el estado, desplazando a la autoridad de MORENA, de las decisiones electorales. A la par de delinear un movimiento que llamaron Avanzada, debilitaron al partido de la IV T, para obtener un control absoluto de la urdimbre electoral en la mayor parte de la geografía tamaulipeca.
En algunos lugares les funcionó.
Los más destacados municipios que pusieron y quitaron candidatos, fue Matamoros, San Fernando, Mante y otros de menor calado. No es por intrigar, pero esos lugares se destacan por ser pésimos gobiernos municipales.
Esos alcaldes, en mucho han sostenido financieramente los sueños políticos aquí y en otros lares, de sus vástagos. Y no hablamos de miles de pesos; se hace referencia a cantidades mucho más sorprendentes.
Tan jugosos han sido los resultados en Matamoros, San Fernando y Mante, que ya se les ha prometido la reelección en el cargo. Beto Granados, Paty Chío y Verónica Aguirre, ya presumen, su padrino los sacará del pantano en el que se encuentran.
¿Será?
¿No se habrán dado cuenta que esas prácticas son una labor de demolición contra la IV T y su Segundo Piso?