El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

La implacable serie de cambios decretados en el Palacio de Gobierno todavía les pone los pelos de punta a varios personajes; más aún cuando el mandatario Américo Villarreal Anaya desliza abiertamente que podría haber más ejecuciones políticas en el gabinete.

Son movimientos telúricos que tomaron por sorpresa a la corte celestial de la burocracia, pues se asumía que se trataba de personajes intocables, sumamente influyentes entre la clase política, aunque desconocidos para el grueso de la población que todavía no dimensiona el peso real que desempeñaban en la administración estatal.

Eran cargos de altísimo nivel que recibieron única y exclusivamente por la confianza que les depositó el mandatario estatal, quien descansaba casi a ciegas en ellos. El Ejecutivo les entregó algo mucho más valioso que el poder: les otorgó su fe, y esa, por desgracia, es imposible de recuperar.

Bien dicen en los pasillos de la vieja política que la confianza es como la virginidad: solo se entrega una vez. Aquellos que acaban de ser defenestrados la perdieron para siempre debido a la soberbia y a los graves excesos en que incurrieron.

Esta sacudida no es nueva; los relevos se vienen gestando desde hace meses. Iniciaron de forma quirúrgica con su otrora jefe de comunicación, Francisco «Paco» Cuéllar, un personaje que en los hechos recibía el trato de jefe de gabinete y coordinador de asesores, pues era el encargado de operar los asuntos más delicados del régimen.

Sin embargo, las defenestraciones de la última semana —comenzando con el fulminante cese de Hugo Mendoza y la misteriosa desaparición de sus oficinas de Norberto Barrón Barragán— son las que tienen desquiciado al aparato estatal. En los cafés políticos abundan las especulaciones respecto a la caída de quienes llegaron a ser considerados los máximos pilares del gobernador.

Era tanto el poder de Norberto Barrón que se daba el lujo de poner y quitar funcionarios a su antojo, logrando incluso impulsar puestos de nueva creación en la estructura; una osadía que conlleva reformar leyes, cabildear con diputados y someter al Poder Ejecutivo.

De otra manera, no habría la menor posibilidad de que avanzara una acción de tal envergadura, en el tercer piso prefieren guardar un silencio sepulcral sobre el tema, pero es evidente que su salida dejó heridas sangrantes y un caudal de preguntas que permanecen sin contestar. Esta purga mantiene temblando a los demás miembros del gabinete, pues quedó demostrado que en este sexenio ya no existen los intocables.

Lo que sí parece estar garantizado es la impunidad, con los expedientes penales de los recién idos no se mueven hacia ningún lado, pues hablamos de sujetos sumamente voraces que llegaron con la urgencia de comerse el mundo y terminaron dándole brutales tarascadas al presupuesto.

Ahora que se aproxima la recta final, la cúpula debe reflexionar fríamente qué acciones ejecutará; el cierre de la administración exige caminar sobre pasos seguros, dando seguimiento puntual a los proyectos prioritarios del gobernador Américo Villarreal Anaya.

Los nuevos funcionarios tienen la obligación de recordar que no llegaron al cargo por generación espontánea ni por inseminación artificial: fueron llamados, escudriñados y seleccionados para cumplir órdenes, no para hacer negocios propios.

Sobre el arribo de Earl Tuexi como nuevo mandamás de la Secretaría Particular existen muchas dudas, pero solo el paso de los meses calmará las aguas. Por lo pronto, el nuevo funcionario ya comenzó a apretar las tuercas en varias dependencias, pues conoce a la perfección los proyectos que verdaderamente le interesan al Ejecutivo.

Antes, Tuexi solo observaba desde la barrera; ahora tiene el poder de opinar e intervenir en todos los temas con la autoridad que le confiere su nuevo nombramiento.

Ante este severo «calambre» en el Palacio de Gobierno, muchos secretarios y directores tienen pánico e incluso prefieren abandonar la administración de forma voluntaria, buscando desesperadamente el trapecio político para intentar instalarse en alguna candidatura de cara al proceso electoral de 2027.

Ya sabemos quiénes son los primeros en pretender abandonar el barco, olvidando que los verdaderos capitanes permanecen firmes en el timón para controlar el rumbo y acatar las órdenes del mando supremo.

Mientras tanto, en la frontera, el alcalde de Reynosa, Carlos Peña Ortiz, encabezó la entrega de apoyos económicos pertenecientes al “Programa para la Atención a Familias Víctimas de Desapariciones 2026″, un esquema municipal que busca ofrecer respaldo y acompañamiento institucional a quienes enfrentan esta dolorosa tragedia social. Este programa representa un tanque de oxígeno y una luz de esperanza para las familias que conservan el anhelo de ver regresar a sus seres queridos.

Peña Ortiz entregó estos apoyos acompañado por la senadora del Partido Verde, Maki Ortiz Domínguez, quien de forma contundente destacó: «Cada minuto cuenta cuando se trata de encontrar a una persona desaparecida”. La legisladora federal agregó que el municipio de Reynosa ha respaldado de manera permanente a los colectivos de búsqueda en sus necesidades más inmediatas, tales como alimentación, hidratación y transporte.

Entre las vertientes que configuran las reglas de operación de este programa integral destacan de forma prioritaria:

  • El apoyo económico directo mediante becas destinadas a mitigar las necesidades básicas del núcleo familiar afectado.
  • El acompañamiento integral a través de asesoría jurídica especializada y atención psicológica para quienes lo soliciten.
  • La cercanía institucional manteniendo las puertas abiertas del Ayuntamiento para escuchar, canalizar y atender las demandas de los colectivos.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

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