Por René Martínez Bravo

*La marca Canturosas suena con mayor frecuencia en el tema del relevo sexenal

En política, las fórmulas mágicas no existen. Lo que sí ha demostrado dar resultados es el contacto permanente con la gente, escuchar de primera mano sus necesidades y gobernar con la mirada puesta en el bienestar colectivo.

Esa ha sido la ruta que marcaron el expresidente Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum. En Tamaulipas, el gobernador Américo Villarreal Anaya ha seguido ese mismo camino, privilegiando una visión humanista que busca mantener al gobierno cercano a la ciudadanía. Los niveles de aceptación y las distintas mediciones públicas reflejan, con mayor o menor intensidad, el impacto de esa estrategia.

Mientras tanto, la oposición continúa apostando en muchas ocasiones por la confrontación discursiva, la descalificación y el señalamiento permanente. Sin embargo, existe un viejo principio que rara vez pierde vigencia: el trabajo termina imponiéndose sobre la grilla. La obra pública, los programas sociales y los resultados son elementos visibles que difícilmente pueden ocultarse cuando llegan a la población.

Ese mismo fenómeno puede observarse en Nuevo Laredo. Ahí, el liderazgo político de la familia Canturosas ha logrado consolidar una presencia que trasciende lo electoral. La alcaldesa Carmen Lilia Canturosas y el diputado federal Carlos Canturosas han construido una agenda propia basada en inversiones, infraestructura y desarrollo económico, manteniendo una cercanía permanente con los distintos sectores de la sociedad.

Cuando un gobierno orienta el presupuesto hacia las necesidades reales de la población, los resultados suelen traducirse en confianza ciudadana. No se trata únicamente de construir calles, puentes o edificios; se trata de generar mejores condiciones para vivir, atraer inversiones, crear empleos y ofrecer oportunidades para las nuevas generaciones.

Nuevo Laredo ha puesto especial énfasis en infraestructura urbana, educación, logística, comercio internacional, movilidad y conectividad, rubros estratégicos para una ciudad fronteriza que representa uno de los motores económicos más importantes del país. Esa visión ha fortalecido no solamente la competitividad del municipio, sino también la percepción positiva hacia quienes hoy encabezan esos esfuerzos.

El respaldo ciudadano no surge por decreto ni por campañas publicitarias. Se construye con resultados constantes, con sensibilidad política y con la capacidad de responder a las demandas sociales. De ahí que la frase «amor con amor se paga» encuentre sentido cuando una administración logra que la población perciba beneficios concretos en su vida cotidiana.

Por ello, no resulta extraño que el nombre de los Canturosas aparezca cada vez con mayor frecuencia en las conversaciones políticas sobre el futuro de Tamaulipas. Las mediciones de aprobación, la presencia nacional alcanzada por sus acciones y el posicionamiento político que han construido los colocan, desde ahora, dentro de la narrativa del relevo sexenal.

Falta tiempo para que llegue esa decisión. Sin embargo, en política los escenarios comienzan a construirse mucho antes de las campañas. Y cuando un liderazgo logra combinar cercanía con la gente, resultados visibles y estabilidad política, inevitablemente empieza a formar parte de la conversación sobre el futuro.

Hasta la próxima

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