Reflector/Gilda R. Terán.

Sin duda alguna, al escuchar las partituras de “La farolera tropezó y en la calle se cayó…”,
“Mambrú se fue a la guerra, qué dolor, qué dolor, que pena…”, “¿Cuánto me das
marinero?, porque te saque del agua, …”, llega la magia y nos conecta al pasado de nuestra
infancia.
Y es que, las rondas infantiles son, en la práctica, un instrumento pedagógico y didáctico,
van mucho más allá de la formación de un círculo de educadores e infantes, tienen una
carga semántica, una implicación socio-cultural y un dinamismo que las convierten en la
herramienta ideal para el desarrollo de los pequeños.
Es importante considerar, que un pedagogo puede crear situaciones para fomentar un área
del conocimiento específicas como matemáticas, ciencias naturales, lingüística
estimulando, ante todo, la creatividad y la participación grupal, y es así que las rondas, son
un elemento lúdico, una actividad social y ante todo un elemento de expresión ritmo-
plástica.
Por lo tanto, Las rondas infantiles son juegos colectivos en donde todos se toman de las
manos girando y en donde se combina el canto, el ritmo y el movimiento, pero también
aportan grandes beneficios en el desarrollo integral de los niños.
Hay que destacar, que estos juegos no solo dan alegría, que de por sí es ya suficiente
justificativo, sino que contribuyen a fortalecer destrezas, habilidades, valores y actitudes
que son muy necesarios para el desarrollo integral de un niño, sobre todo en los primeros
siete años de vida.
Estas competencias infantiles, permiten que los niños conozcan su esquema corporal, lo
interioricen, otra de las funciones básicas que desarrollan al cantar y mover su cuerpo
siguiendo sonidos y ritmos, con pausas y contrastes, es su aptitud rítmica.
Pues, el ritmo es tan importante en los niños porque les permite ejecutar danzas, juegos,
canciones, e incluso expresarse rítmicamente en el lenguaje oral, que luego será escrito, y
estará presente en el aprendizaje de la lecto-escritura, cuando separen sílabas, cuando forme
palabras, cuando reconozcan las sílabas tónicas.
Además, en las rondas los infantes están practicando normas de relación y convivencia,
aprendiendo a esperar su turno, a compartir sus juegos con todos, a no discriminar, a ser
paciente con los más pequeños, aprende a amar a los demás, porque con ellos ha jugado y
reído.

Por cierto, el Gobierno del estado, siguen fomentando estas tradiciones que enamoran,
realizando el Concurso Estatal de Rondas Infantiles y Salto de Cuerda 2026, realizado en
Gimnasio Multidisciplinario del Centro Universitario Victoria.
En esta fiesta infantil, el gobernador Américo Villarreal Anaya, quien acompañado de su
esposa María de Villarreal, entregaron premios a quienes llegaron al pódium de los
campeones.
Y la victoria se la llevaron participantes del Instituto Minita de Reynosa en salto de
cuerda individual; la escuela primaria “Antonio Álvarez Berrones” de Ciudad Victoria en
salto de cuerda por pareja; la escuela primaria “Benito Juárez” de Jaumave en salto de
cuerda en conjunto; mientras que la Escuela Victoria, de la capital de Tamaulipas, obtuvo el
primer lugar en la categoría de rondas infantiles.
SEMBRANDO EN TIERRA FÉRTIL”.
¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?, así, todo buen árbol da
buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos, no puede el buen árbol dar malos frutos,
ni el árbol malo dar frutos buenos. Mateo 7: 16-18.
Y es que bienaventurado es el hombre que confía en Dios y su corazón está en él. Porque
será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y
no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se
fatigará, ni dejará de dar fruto. Jeremías 17: 7-8.
Por lo tanto, siempre daremos frutos los que confiamos en nuestro Padre Dios, desde
cualquier trinchera de la vida en que nos encontremos, y con esta oportunidad
fortaleceremos el espíritu de servicio y el amor al prójimo.
Hasta la próxima.
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