Columna: Conciencia Ciudadana
Por: Luis Armando González Isas
Mientras Tamaulipas comienza a sentir los primeros movimientos rumbo a la elección de 2027, tres acontecimientos ocurridos durante la última semana permiten entender el momento político que vive el estado: la iniciativa para endurecer sanciones a ministros de culto, las protestas de maestros en Tula y el llamado del secretario general de Gobierno a respetar los tiempos electorales.
Comencemos con la iniciativa impulsada por Mario Alberto López Hernández, mejor conocido como “La Borrega”. El legislador propone a nivel federal aumentar las sanciones contra ministros de culto que intervengan en asuntos electorales. El argumento oficial es fortalecer el Estado laico y garantizar la imparcialidad de los procesos democráticos.
Hasta ahí, la propuesta podría parecer una discusión jurídica legítima. Sin embargo, el debate comenzó cuando muchos se preguntaron si el problema más urgente de México realmente está en los púlpitos. Porque mientras el país enfrenta desafíos en seguridad, economía y gobernabilidad, la atención parece dirigirse ahora a sacerdotes y pastores que expresan opiniones sobre asuntos públicos.
Y es aquí donde surge la ironía política, ya que de los mismos actores políticos que durante años han buscado fotografías, bendiciones, saludos y cercanía con líderes religiosos, hoy descubren repentinamente que la participación de los ministros de culto representa un riesgo para la democracia.
A este caso se me ocurre mi frase del día: “De oveja a borrega hay un solo paso: cuando dejas de escuchar al pastor y empiezas a querer multarlo”.
Mientras tanto, en Tula, la realidad mostró un problema mucho más tangible. Docentes decidieron salir a las calles para exigir la intervención de las autoridades estatales y denunciar presuntas irregularidades dentro del sistema educativo. Las manifestaciones, que se prolongaron durante varios días, terminaron afectando a miles de estudiantes por la suspensión de clases.
Más allá de quién tenga razón en el conflicto, la protesta deja una lección importante: cuando los maestros abandonan las aulas para manifestarse frente a Palacio de Gobierno, el problema ya superó los escritorios burocráticos. Los señalamientos deberán investigarse y aclararse, pero lo cierto es que los alumnos no pueden convertirse en víctimas colaterales de disputas administrativas.
Y justo en medio de este escenario apareció el secretario general de Gobierno, Héctor Joel Villegas González, para recordar a los servidores públicos que no deben utilizar recursos gubernamentales con fines electorales.
El mensaje llega en un momento oportuno porque aunque oficialmente el proceso electoral aún no inicia, basta recorrer cualquier municipio para observar que algunos ya andan en campaña permanente. Hay quienes apenas ocupan un cargo y ya sueñan con el siguiente. Las reuniones se multiplican, las entrevistas abundan y las fotografías estratégicas comienzan a aparecer con mayor frecuencia.
Por eso el llamado del secretario general tiene lógica: la ley debe ser pareja para todos. Si se exige neutralidad, que sea para todos. Si se prohíben ventajas indebidas, que nadie goce de privilegios. Y si se habla de respetar los tiempos electorales, que el reloj aplique por igual para aliados y adversarios.
Como si el ambiente político no estuviera suficientemente cargado, también llamó la atención la declaración de una familiar del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien calificó al presidente estadounidense Donald Trump como “asqueroso”.
La expresión que hizo Manuela López Narváez, prima del expresidente y delegada de Bienestar en Chiapas, seguramente generará aplausos entre algunos sectores y críticas entre otros. Sin embargo, deja una reflexión sencilla: cuando el debate político se reduce al insulto, los argumentos suelen quedarse sin combustible. México y Estados Unidos enfrentan asuntos demasiado importantes para convertir la relación bilateral en una competencia de descalificaciones.
Al final, y a mitad de la semana deja una fotografía interesante: unos quieren regular sermones, otros protestan por conflictos educativos y algunos intentan recordar que las campañas todavía no empiezan. Lo curioso es que, a juzgar por el ambiente político que ya se respira en Tamaulipas, pareciera que muchos no recibieron el aviso.
Y mientras unos hablan de legalidad, otros de educación y algunos de religión, la sucesión ya comenzó a caminar, aunque oficialmente todavía nadie quiera admitirlo.
Por hoy es todo y nos leemos en la próxima si el Primerísimo nos lo permite.