Columna Opinión Económica y Universitaria.
Dr. Jorge A. Lera Mejía.
La UAT obtuvo una patente del IMPI por un bioplástico que ayuda a recuperar suelos erosionados y a enfrentar la sequía en la región fronteriza de Tamaulipas.
El proyecto, llamado “Proceso de elaboración de polímeros naturales portadores de nutrientes orgánicos para uso en suelos”, fue desarrollado por investigadores de la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa-Aztlán.
La patente fue otorgada en noviembre de 2025 y el documento oficial se recibió recientemente, lo que confirma la formalización del logro ante el instituto mexicano.
El biomaterial está elaborado con almidón, glicerina y ácidos húmicos en una proporción específica.
Su principal característica es que se degrada de manera natural y libera nutrientes de forma gradual, lo que mejora la calidad del suelo y favorece el establecimiento de semillas y plántulas.
La innovación tiene un valor especial para municipios como Reynosa, Río Bravo y Matamoros, donde predominan suelos arenosos, secos y vulnerables a la erosión.
Al enriquecer la tierra, el material puede apoyar cultivos importantes de la región como maíz, frijol y soya.
Más allá de su utilidad agrícola, esta patente refleja la capacidad de la UAT para vincular la docencia con la investigación aplicada y el trabajo de campo.
La participación de profesores, investigadores y un tesista demuestra que la formación universitaria puede traducirse en soluciones concretas para problemas ambientales y productivos.
El proyecto fue liderado por la Dra. Olga Natalia Bustos López y contó con la colaboración de la Dra. Sofía Alvarado Reyna, el Mtro. Juan Roberto de la Torre Escareño, Rubén Santiago Adame y la Dra. Margarita de la Luz Martínez Fierro, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, además del tesista José Luis Hernández Moreno.
Esta colaboración interinstitucional fortalece el alcance científico del desarrollo y muestra que la innovación universitaria puede construirse en red.
El caso también se suma a otros registros de propiedad industrial de la UAT, que ha incrementado sus patentes y diseños ante el IMPI.
Esto confirma una estrategia institucional orientada a generar tecnología propia con impacto social, ambiental y económico.
En síntesis, la patente representa un avance científico y un orgullo institucional para la UAT, porque combina investigación, formación académica e innovación tecnológica en beneficio del campo tamaulipeco.
Su importancia no solo radica en el reconocimiento legal, sino en su potencial para mejorar suelos degradados y aportar alternativas reales frente a la sequía.