DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
El jueves próximo rodara el balón del mundial, la inauguración será
en la CdMx, donde se viven momentos de zozobra por la actitud de
los maestros de la Coordinadora que, pese a los ofrecimientos del
gobierno federal, no quitan la mano del renglón: quieren más y más,
voraces o hambrientos.
Por otra parte, la presidenta no acudirá a la inauguración del evento.
Para unos es su congruencia ante los negocios del mundo privado;
para otros, no quiere sufrir el embate como Gustavo Diaz Ordaz, que
fue señalado como asesino o de Miguel de la Madrid, con la
expresión culero, por su actitud un años antes el sismo por el sismo.
Hay, de todos modos, una realidad: el futbol ha sido, en México, el
deporte más popular; pero también es cierto que, con todo y eso, ya
no es posible el acceso del pueblo a este tipo de eventos; menos,
claro, a un mundial que para la FIFA es un negocio extraordinario:
el costo de los boletos esta por las nubes… los que asistan, obvio, no
son los que semana tras semana van a ver a su equipo.
Las comparaciones son malas: El México de hoy, no es igual al de
otros mundiales. El deterioro en la CdMx será evidente para los
turistas; desde su llegada al aeropuerto y las eventuales situaciones
que vivan en su estancia… amen del acoso de las marchas y
bloqueos de la Coordinadora.
Al momento se sabe que Guadalajara y Monterrey, son otra cosa: los
gobernantes se pusieron las pilas y lograron embellecer, o hacer
funcional, la movilidad, los escenarios, los festejos… eso si, son las
ciudades mas endeudadas. Por lo pronto, atender al turista… ya
luego verán como pagan.
La fiesta del mundial no es para el pueblo: es para quien puede
pagar sus altos costos. Alienta que los turistas dejaran una excelente
derrama económica con todo y los asegunes de la imagen ciudadana.
Creo en Méxio, pero ya no en su selección.