Por José Gregorio Aguilar
Viernes 22 de Mayo del 2026
La Sección 30 del SNTE, dirigida por Arnulfo Rodríguez Treviño, enfrenta su primera fractura pública tras el pronunciamiento de la maestra María de Jesús Ávalos Puente, quien anunció su salida del proyecto sindical actual.
En un documento dirigido a los trabajadores de la educación en Tamaulipas, Ávalos Puente denunció que integrantes de la base son señalados de «traición» y «chapulineo» por expresar apoyo a un proyecto sindical distinto.
La maestra, quien reconoció haber participado anteriormente en el proyecto de la Sección 30, acusó que la dirigencia «deja de representar las causas que prometió defender» y que se pretende «imponer silencio mediante presión o descalificación».
Además, alertó sobre violencia de género dentro de los espacios sindicales, asegurando que maestras son «atacadas, exhibidas o desacreditadas» por ejercer su libertad de pensamiento y participación.
Ávalos Puente afirmó que su lealtad «está con quienes todos los días sostienen la educación pública» y no con «cargos, amenazas ni conveniencias»; para finalizar, sentenció: «estoy del lado de la base trabajadora».
El fenómeno no es aislado:
El pasado 28 de abril de 2026, en Hidalgo, Nuevo León, el maestro Roberto Joel Puente Galindo presentó su renuncia formal al SNTE. En el documento, acusó que el sindicato «ha perdido su misión que es representar, defender y promover los intereses laborales, económicos y sociales de sus agremiados» y señaló que «desde los altos mandos han politizado y siguen utilizando la estructura sindical para fines ajenos a la defensa laboral».
Ambos casos exhiben un patrón de inconformidad con las dirigencias sindicales, donde maestros acusan politización, abandono de la defensa laboral y represalias contra voces críticas.