EN CONCRETO
Por Blanca Leticia Guerra
La semana pasada, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, anunció
formalmente los ajustes que se planteaban para el ciclo escolar que termina, el 2025 –
2026, y el que inicia, 2026 – 2027; sin embargo, los movimientos anunciados desataron
no solo reacción política, sino también movilizaciones de organizaciones de padres de
familia y diversos sectores.
El ajuste consistía en cerrar el ciclo escolar actual el día 5 de junio; del 17 al 28 de
agosto se haría una regularización para recuperar el ciclo anterior y el 31 de agosto
arrancaría formalmente el ciclo escolar 2026 – 2027. ¿Los motivos? Aunque el más
controversial fue la realización del Mundial en México, también se habló de las altas
temperaturas en algunas zonas del país y de dar mayor tiempo de descanso a
docentes.
Ante la reacción social, se planteó que este lunes 11 de mayo se revisaría el tema
nuevamente y con mayor detalle; finalmente se decidió que el ciclo escolar no tendría
ajustes y permanecería tal como ya estaba establecido, es decir, cerrará el 15 de julio,
aunque permitiendo flexibilidad en los estados dependiendo de los factores específicos
de cada zona.
Pero ¿qué es lo que esto revela? ¿No hubo entonces un estudio detallado previo al
anuncio? ¿No se informó de la decisión a la presidenta Claudia Sheinbaum? Si solo
era una propuesta, como después se dijo, ¿por qué se anunció como una decisión
formal tomada en consenso entre los secretarios de Educación de cada entidad
federativa y la Secretaría de Educación Pública nacional que representa Mario
Delgado?
Creo que lo más importante a considerar, además de los padres de familia, los
docentes y el plan que ya se había establecido, SON LOS ALUMNOS. Estamos
hablando de una generación de estudiantes que ya viene con un rezago escolar
derivado de la pandemia. Los alumnos que en este ciclo egresan de primaria,
secundaria o preparatoria, por ejemplo, estarían apresurando este proceso de
cierre que resulta fundamental para pasar a un nuevo nivel académico.
Respecto a los docentes, han demostrado su garra y capacidad de adaptación frente a
escenarios complejos. Sin embargo, en este caso, que no representa una situación de
vida o muerte como lo fue la pandemia, el tema pudo revisarse antes de iniciar el ciclo
escolar o incluso plantearse para el siguiente año… aunque claro, el próximo año ya no
hay Mundial…
Sin duda, lo que esto muestra es una grave falta de comunicación interna y también
deja ver un área de oportunidad en la manera en la que se estructura el mensaje que
se comparte con la nación, en fin…
Por nuestros rumbos, el Secretario de Educación de Tamaulipas, Miguel Ángel Valdez
García, anunció que ya se está analizando la situación de nuestro estado,
considerando las altas temperaturas y que alrededor de un 30% de las escuelas
presentan rezago en equipamiento de aires acondicionados, principalmente en la
zona cañera y en la frontera.
Los ajustes que hasta el momento se contemplan tienen que ver con los horarios
de entrada y salida de las escuelas, así como recurrir temporalmente a las clases
en línea en los planteles que no cuenten con la infraestructura adecuada para
desarrollar las actividades presenciales.
Estos ajustes se irán determinando conforme evolucionen las condiciones climáticas,
priorizando desde luego la seguridad del alumnado y la planta docente; ajustándose a
lo planteado por la Secretaría de Educación Pública, las modificaciones serían
exclusivamente para nuestro estado y estarán anunciándose a través de las cuentas
oficiales de la SET.
Mientras tanto, se sigue trabajando desde cada municipio y también en coordinación
con el Gobierno de Tamaulipas y el Gobierno de la República. No todo es tan
catastrófico como parece.
En Matamoros, este lunes, justamente para ofrecer mejores condiciones al alumnado,
se entregó la techumbre de la escuela primaria Frida Kahlo, que permitirá contar con
espacios más adecuados para las actividades escolares y cívicas.
Además, también en Matamoros, esta semana se realizó la entrega de tarjetas del
programa federal “La Escuela es Nuestra”, encabezada por el alcalde Beto
Granados y el delegado federal de Programas para el Bienestar en Tamaulipas, Luis
Lauro Reyes Rodríguez.
Bajo este esquema, se destinan recursos para 84 escuelas del municipio, con montos
que van desde los 200 mil hasta el millón de pesos, dependiendo del número de
alumnos; la intención es fortalecer directamente la infraestructura escolar y atender
necesidades prioritarias dentro de los planteles.
Este tipo de programas colocan la conversación en otro lugar y proyectan la política
educativa que actualmente se impulsa desde la federación: recursos directos a las
comunidades escolares e involucramiento de padres de familia en la
administración de los apoyos. Aquí es donde aparece la paradoja; más allá del
debate nacional sobre los ajustes al calendario escolar, la realidad es que en
Tamaulipas la educación sigue necesitando inversión constante, tanto en lo académico
como en la infraestructura de los planteles educativos.
Es ahí donde estos programas cobran sentido y terminan impactando de manera
positiva en el día a día de las familias, porque aterrizan en necesidades reales que
durante años permanecieron rezagadas.
El tema no es sencillo; sin embargo, en Tamaulipas se sigue estudiando la situación
para priorizar la educación, el alumnado y los docentes, que son quienes terminan
enfrentando directamente las consecuencias.
¿O usted qué piensa?