DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.


Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum son diferentes; en principio, está la
cuestión de género, luego sus diferencias; el actual presidente es un zoom polítikon, que
busca a como de lugar el poder y le encanta ejercerlo, es además un pragmático. La
presidenta electa tiene, por otra parte, una formación académica, acostumbrada a planificar
y tiene, en su haber, una militancia de años en la izquierda…no fue, como AMLO priista,
perredista y luego padre de MORENA.
Es bueno ver las diferencias entre uno y otro por una sencilla razón: uno esta gobernando y
la otra, en menos que canta un gallo, hará lo mismo. En el contexto hay una percepción:
que la continuidad no será con cambio generacional; que AMLO se convertirá en un ente
que, en la práctica, seguirá ejerciendo el poder a través de Claudia. Un esquema sucedió el
siglo pasado, con Pascual Ortiz Rubio y Plutarco Elías Calles.
GENERAR TRANQUILIDAD.
El resultado de las elecciones del 2 de junio creo incertidumbre en el mercado y se
intensifico cuando el líder de los diputados asevero que la reforma judicial va en
septiembre. A partir de ahí, la presidente electa por diversos medios ha buscado tranquilizar
a los mercados. Primero, fue señalar que continuara el actual secretario de Hacienda. En su
reunión con AMLO, este sentencio: primero es la justicia y luego los mercados, así que la
reforma al poder judicial va, porque es decisión del actual presidente.
El segundo paso para dar tranquilidad política y económica fue dar a conocer a 6 miembros
de su gabinete, es decir, los adelanta. Y efectivamente, los nombres de Marcelo Ebrard
como de Juan Ramón de la Fuente, entre otros, dan tranquilidad y envían el mensaje que la
Claudia quiere dar a los mercados: y efectivamente, unos y otros, ponderaron los nombres
dados a conocer. Con esto, hagan de cuenta, que se gana tiempo y se serenan un poco los
mercados y la incertidumbre de lo que puede suceder.
PASAR EL BALON.
Cuando uno de los secretarios de AMLO vio todas las batallas o frentes que generaba el
presidente, le recomendó que hiciera lo que Mike Jordán: que, ante la imposibilidad de
anotar, atendió la recomendación del entrenador: pasar el balón, es decir, aventarle a otro la
papa caliente para mitigar los golpes o la presión. La respuesta de AMLO fue categórica: si,
pero yo no voy a pasar el balón. Y eso fue lo que hizo, aguanto y ordeno, nunca consulto ni
pidió asesoría, por eso poco a poco, quienes iniciaron con el ejerciendo el gobierno, fueron
hechos a un lado.
A partir de este hecho, fue como se recordó la cuestión del kleenex. De úsese y tírese.
Porque así hizo AMLO, con aquellos secretarios o colaboradores que, sin ser morenistas de
hueso colorado, llegaron al gabinete y generaron una impresión alentadora a la población,
como a los inversionistas. Se fueron Irma Eréndira Sandoval de la función pública; Julio

Scherer Ibarra deja Consejería jurídica; Santiago Nieto dejo la Unidad de Inteligencia
Financiera; Olga Sánchez Cordero dejo Gobernación; Arturo Herrera salió de la SHCP… y
así, por este orden, dejaron el gabinete personajes que dejaron de ser útiles o de plano
cometieron un hecho reprochable a los ojos del presidente.
CONSEJOS.
Una y otra vez AMLO ha dicho que se va a ir a su rancho, a Palenque; que va a escribir y a
leer, incluso, ya aviso que se ira solo, que su esposa Beatriz seguirá en la CdMx y que el
vendrá a verla. Sin embargo, los hechos lo desmienten: convertido en un operador nato de
la política ha construido un andamiaje que le va a permitir, como quien dice, darle de
coscorrones a la presidenta: ha dicho que no ha recomendado a nadie, pero ahí tienen que
Gerardo Noroña, ya recuerda el acuerdo inicial de las corcholatas: que los perdedores serian
legisladores, coordinadores, o estarían en el Gabinete: Y Claudia está cumpliendo.
Ya una vez AMLO le entrego el bastón de mando a Claudia Sheiumban: el del Movimiento
de la 4T, es decir, de MORENA. En los hechos, tirios y troyanos, se dieron cuenta que fue
un acto simbólico: ¿Qué sucederá, si, con la banda presidencial? No cabe la menor duda de
que el consejo, el comentario, la reflexión de AMLO va a pesar: en la presidenta y en el
gabinete. Así que, por el momento, los primeros nombres dan tranquilidad y serenan a los
mercados: ¿será igual al transcurso del ejercicio del poder? Siempre se ha dicho que los
primeros de un gabinete, son para cumplir compromisos… que luego, en la primera
oportunidad, se van para que lleguen, digamos, los buenos, los del equipo, colaboradores
fieles y comprometidos.