ORBE
Ma. Teresa Medina Marroquín.-
“Estamos hasta la madre de pleitos”.- Luis Donaldo Colosio Riojas.
EL NEGOCIO DE QUE SE LA PASEN REFUNFUÑANDO SUS
DERROTAS ELECTORALES
Hay un gran contingente de políticos de diferentes partidos, en el poder y en
la oposición, que exigen a otro contingente mucho más grande que parecen
ser sus pares, haraganes, problemáticos y grilleros, que se pongan a
trabajar de una vez por todas.
Personajes como el morenista Eduardo Gattás Báez, que ganó la reelección
a la alcaldía de Victoria, la muy propositiva diputada priista Alejandra
Cárdenas Castillejos, el aguerrido petista Paco Chavira, el respetado
panista Cucho Nader y hasta en el plano nacional la mismísima Xóchitl
Gálvez, y desde luego la presidenta electa Claudia Sheinbaum, forman
parte de una constelación cuya pluralidad va más allá de la de los rollos
mediáticos.
Estos personajes de la política estatal y nacional, incluyendo al propio
gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, coinciden en un solo
proyecto para ese tipo de individuos:
¡Pónganse a trabajar! Las elecciones ya pasaron y pronto serán un
compendio interesante de la historia. Y hasta ahí.
La disonancia entre estos políticos, sea que estén en el poder o en la
oposición con todos aquellos (que son esa mayoría y) que se la pasan
refunfuñando sus derrotas electorales, sólo tiene una explicación:
No aceptan los nuevos tiempos en que, en primer lugar, los ciudadanos de
a pie decidieron ya no estar adscritos a los caprichos, veleidades y
conveniencias de los corruptos que todo se lo robaban y se llevaban a sus
cuentas bancarias.
CORO DE GRUÑIDORES MESCOLANZA DE NERÓN Y CALÍGULA
O sea, ese coro gigantesco de gruñidores, muchos de ellos infartados por el
2 de junio, son los corruptos que no aceptan que los tiempos cambiaron, se
supone para bien, aunque todo puede suceder, la historia de México está
plagada de presidentes de la república y gobernadores que hicieron
pedazos al país en sus locuras criminales, viéndose inicialmente ante el
pueblo como figuras muy carismáticas y populares.
Destrozando a México al estilo de lo que sería una mescolanza entre Nerón
y Calígula, emperadores romanos cuyas crueldades, depravaciones,
idioteces y crímenes propiciaron que el gran imperio romano se viniera
abajo, a pesar del poderío, riqueza, esplendor y avances sociales que
todavía se recuerdan hasta nuestros días.
Pero mientras pasan las cosas y comenzamos a conocer y a reconocer a
nuestros gobernantes, y en tanto los mercados financieros, muy conectados
con Estados Unidos, comienzan a tranquilizarse supuestamente inquietos
por las especulaciones que incluso han llevado al dólar a comprarse en los
mercados cambiarios hasta en 19 pesos, la clase política debe y está
obligada a dejar en paz los resultados del 2 de junio y responder a los
momentos de transición por los que atraviesa el país.
La gente está harta de ver no sólo confrontaciones en lodazales, sino de las
violencias que a diario zumban balaceras con personas asesinadas, donde
no sólo se responsabiliza a la delincuencia organizada que así se reconoce,
sino a cierta “clase política” que no se resigna a perder.
Una “clase política” que no se resigna a perder porque les espanta y les
enfurece ya no volver a robar al menos por los siguientes seis años.
LA GENTE ESTÁ OCUPADA LLEVANDO EL PAN A LA MESA DE SUS
FAMILIAS
Lo más grave es que son muchos los medios y redes que le dan vuelo a esa
rabia política, en cuyo mundo opaco no cabía el beneficio para el pueblo,
desatando las más terribles olas que ponen al descubierto que no
exactamente han cambiado radicalmente de ideología (¡bueno fuera!), sino
que llegaron al descaro de quitarse la máscara de la hipocresía.
Menos entenderán que el pueblo está ocupado llevando el pan a la mesa de
sus familias, y que poco le interesa si perdieron a la mala o a la buena.
No fastidien a la gente, pues esta ya los conoce, ya ni los pela ni los
respeta, pues se trata de una runfla grandísima de despreciables que vivían
una vida muy cómoda y fastuosa, mientras el pueblo vivía en el infierno de
las penurias y desventuras, como esclavos de los que ahora van por seis
años de “protestas” en los medios, en las redes y en las calles.
¡Feliz fin de semana!
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