DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.

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Hace buen rato que no asistía a un evento gubernamental: ayer fui al evento que organizo
Luis Lauro Reyes, responsable de los programas sociales del gobierno federal en la entidad.
Fue para entregar las tarjetas del programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Creo que
nadie, pero nadie, puede discutir la nobleza del programa porque hay una realidad
económica y laboral: la creación de fuentes de empleo no va aparejado con el crecimiento y
desarrollo de la fuerza laboral.
En este caso, vale consignar que dicho programa tiene directrices muy específicas: que sean
jóvenes de18 a 29 años, que no tengan en este momento un trabajo y que tampoco sean
estudiantes. En pocas palabras, vale recordar la expresión de NINIS: que no trabajan, ni
estudian. Pero que no hacen, ni lo uno ni lo otro, por decisión personal. Son el resultado de
las incongruencias del sistema educativo como del laboral. En pocas palabras, están así,
porque se les ha fallado. Más de mil jóvenes fueron testigos del evento.
PREOCUPACION DE AMLO.
Si alguien conoce la realidad social, económica y política del país es el Presidente AMLO.
Por eso, su política social es global: adultos mayores, hombres y mujeres, y de manera
especial los jóvenes. Y una realidad es que hay jóvenes que terminan sus estudios, y no
tienen trabajo; otros, no concluyeron sus estudios, pero no logran obtener un empleo porque
no cuenta con la experiencia que siempre piden los empleadores. La dinámica del sistema
económico, del sistema empleador, no les abre las puertas.
La preocupación de AMLO por la juventud, que no trabaja ni estudia, es compartida por
muchos. La cuestión es muy simple: el acceso al sistema laboral crea un problema mayor,
que tiene su mayor impacto en la familia y, entiéndase, en los jóvenes que viven esta
situación: están sin oportunidad de ser parte de la vida productiva del país o de la región,
sea estatal o municipal. Así, en este contexto, vale señalar que Luis Lauro Reyes,
responsable en la entidad de los programas sociales, cumple con la tarea asignada y, en este
caso, con el programa destinado a los jóvenes.
DOBLE BENEFICIO.
En la practica el programa Jóvenes Construyendo el Futuro tiene un doble beneficio. Por un
lado, beneficia a los jóvenes que, durante 12 meses, un año, van a recibir un apoyo mensual
de $7,500 pesos. Según la explicación es un salario mínimo; una especie de salario para que
se capaciten y, al mismo tiempo, que adquieren nuevas habilidades para trabajar, también
puedan construir lo que se conoce como “experiencia laboral”. Los jóvenes ahí reunidos,
sin la menor duda, quedaran muy agradecidos con el Presidente. Por eso AMLO y con Luis
Lauro, porque les hace realidad un sueño.
El otro beneficiario es el empleador. El patrón que, se entiende, requiere de personal, pero
no lo puede pagar; recibe, de esta manera, un subsidio al trabajo que le facilite desarrollar

sus tareas comerciales o empresarial. Así, el programa, también contribuye a reactivar la
economía local, puesto que se informa que el 99 de los municipios del país son receptores
de este beneficio gubernamental. Ahí, presente, Gerardo Assad Montelongo de la
CONCANACO, fue testigo del ánimo de la juventud, del compromiso del gobierno federal.
Bien lo dice el poeta: se hace camino al andar.
EL MENSAJE DE LAURO.
Conozco muy poco a Luis Lauro: cuando fue Presidente de Güemes dos o tres veces lo
salude en El Roble. No conozco su formación profesional, se le etiqueta como profesor, y
me sorprendió su mensaje a los jóvenes: me hizo recordar a Salvador Allende, quien fue
Presidente de Chile, asesinado, y que en un viaje a México exclamo: ser joven y no ser
revolucionario, es una contradicción. Lauro dijo “contrariedad”, pero indica que algo
conoce de ideología política.
Señalo que los programas sociales siempre han existido. Tiene razón y recordó su juventud,
de cómo eran usados por el partido oficial (no lo dijo explícitamente) en las campañas
electorales. Advirtió que ahora con AMLO los programas sociales son más intensos y los
beneficios se entregan de manera directa. Basta recordar la naturaleza de la estafa maestra:
se desviaron, no miles, millones de pesos, de los programas sociales… esto, sin duda, debió
ser una constante en los gobiernos priistas y panistas, de la época neoliberal. No llegaban
completos a los beneficiarios, que eran usados como clientela electoral.
HUMANISMO PUBLICO.
Hay muchas formas de explicar, o de etiquetar, a las acciones gubernamentales. Una de
ellas, es señalar que en Tamaulipas hay un gobierno humanista. Así lo dice el discurso y,
tarde o temprano, los hechos van a confrontar la realidad pública. Y es que, el mismo
Lauro, hizo mención a la demagogia, el arte de engañar al pueblo con mentiras. Si el
gobierno es humanista, sus acciones deben confirmarlo… al menos, por lo pronto, los ninis
tamaulipecos lo confirman.