DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.


Estamos viviendo días inéditos en relación con la vida política: como la política la hacen
los hombres y estos, en todo contexto, tienen un doble problema ante hechos y eventos,
ante noticias e informaciones. Por un lado, tienen que saber si los datos son ciertos o son
falsos; si son falsos, estamos ante una desinformación, que algún propósito ha de tener. Y
en el caso de que sean ciertos, la otra cuestión inevitable es saber si lo que refieren son
buenos o malos. Son dos visiones, digamos, de un mismo hecho.
En términos lógicos, personas como Eduardo Gattas, Américo Villarreal Anaya o Andrés
Manuel López Obrador, siempre tienen que decir la verdad; porque son gobernantes y, por
propia naturaleza, su tarea es hacer el bien… a menos que sean, digamos, ambiciosos
vulgares, que piensan en servirse y no servir. Bien lo dice el principio de la 4T: no engañar
ni traicionar al pueblo. En esa coyuntura, lo cierto y bueno adquiere relevancia, sobre todo
este año que es de elecciones.
¿MIENTEN LOS POLITICOS?
Yo creo que los dichos y acciones de los políticos está en función al contexto: no es lo
mismo ser candidato, donde puede ofrecer hasta bajar la luna, que ejercer el poder. En el
primer aspecto, quien busca el poder quiere conseguir el voto de la mayoría, para ganar. En
esa coyuntura observamos como Claudia Sheiumban, ofrece poner el segundo piso a la 4T,
es decir, seguir construyendo la 4T. Lo hace porque, precisamente, esa fue la clave para
lograr el apoyo presidencial: representar la continuidad con cambio generacional.
Nos lo han dicho una y mil veces: los políticos mienten, incluso ocultan sus propósitos;
pero hay una realidad, mientras los políticos mienten porque sus dichos, sus actos de
campaña o proselitistas, no van acordes con la realidad. Lo podemos ver con un solo tema:
el de la seguridad pública. No se puede ocultar, ni negar los hechos, porque ahí están. Aquí
es cuando, entonces, no creemos las estadísticas ni los discursos del gobernante o líder
políticos: los hechos aplastan sus dichos. No puede decir, un gobernante, que está haciendo
un excelente trabajo, si la población en los hechos ve lo contrario.
LO BUENO.
Afirma el Presidente AMLO que el pueblo es bueno y sabe, que no se puede equivocar. Y
en el 2024 estará en juego, no solo la Presidencia de la Republica, también el Congreso
Federal, donde la 4T está manejando un plan C: cuyo propósito es llevarse todo,
Presidencia y las Cámaras, quiere tener mayoría calificada en todo, para así hacer los
cambios que propone: los que ha realizado, unos son magníficos, como el incremento
salarial y las pensiones. Pero otras no, como eso de destruir las instituciones para convertir
a México, nuevamente, en el país dominado por un solo partido: no cree en la división de
poderes.

En este sentido, el pueblo toma sus decisiones en la medida que conoce los hechos; pero no
olvidemos que, los políticos mienten, y utilizan muchas formas, una de ellas, son las
encuestas: claro, hay buenas y malas, pero en la elección del Estado de México, atinaron en
que ganaría MORENA, pero no en la proporción que decían. Por eso, hoy en día, en la
medida que unos magnifican la imagen de Claudia; otros magnifican sus negativos. ¿Puede
el pueblo ser engañado? La respuesta es que sí, pero no todo: en la CdMx, en la elección
local anterior, MORENA perdió buena parte de las alcaldías… gobernaba Claudia y, desde
ese terreno, AMLO.
EL CASO TAMAULIPAS.
En este caso, lo bueno y lo cierto, es evidente. El PRI perdió la gubernatura porque el
pueblo ya no pudo soportar el grado de corrupción; se dejó vencer por la oferta de combatir
a la corrupción, y fue peor: por eso ahora gobierna MORENA. Es Américo Villarreal
Anaya el gobernante; y enfrenta, lo que se conoce como elección intermedia, que todo hace
indicar será sin complicaciones: el PRI ni el PAN da muestras de que tienen elementos
suficientes para ganar el poder, para regresar. La percepción es que se fueron para no
regresar en tanto que MORENA recién estrena el poder.
¿Sera bueno que siga gobernando MORENA en los municipios tamaulipecos? La cuestión
es que, como bien dice Eduardo Gattas, hasta el momento la oposición no ha mostrado que
tiene elementos para pelear por el poder. Lo cierto es eso: no hay oposición política en la
entidad. Y eso, quiérase o no, es malo, puesto que sin pesos y contrapesos el ejercicio
político se convierte en centralismo político.
LOS NEGATIVOS.
En Tamaulipas MORENA aún no tiene negativos suficientes que pongan en riesgos sus
candidaturas. Incluso, ahí donde no gobierna, como es Tampico y Madero entre otros
municipios, va con todo: al menos ahí está tratando de mejorar su nivel de participación. E
incluso, la estrategia es no dejarle nada a la oposición, por eso se ha ventilado, se ha
especulado, que Eugenio Hernández y Maki Ortiz pueden ser los abanderados a la
senaduría por el Verde: para que la oposición no tenga ni siquiera la correspondiente a la
primera minoría.