DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.

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Una de las cosas que siempre me llama la atención son los accidentes viales. Mi hija no
vive en la ciudad y, siempre que viene, me dice casi como pregunta: ¿Cuándo aprenderán a
manejar en la ciudad? Y es que, creo que todos o buena parte de los que conducimos,
hemos tenido más de una experiencia que pudo terminar en un accidente: y la mayor parte
de las veces, por las prisas que tienen algunos conductores. Lo cierto es que, pese a que han
disminuido los mismos, se cuentan 753 fallecimientos por accidentes viales.
Son positivas las cuentas de Margid Rodríguez Avendaño, el subsecretario de salud pública
estatal. En un periodo similar han disminuido en un 50% los accidentes; se observan que
son más en la ciudad, que en carreteras y, ojo, no son por causas de conducir habiendo
ingerido bebidas alcohólicas. Son por exceso de velocidad y por falta de precaución, en
algunos casos porque al manejar van usando el teléfono o, resulta increíble, por realizar
acciones de maquillaje. Lo que sea, aunque hayan disminuido, es alto el número de
fallecidos.
VOLARSE EL ALTO.
No sé si en el cruce del 8 con el Boulevard, frente al hotel, hayan sucedido percances+
automovilísticos. Es parte de mi ruta cotidiana, sea para ir a Soriana, al banco o a otro
lugar. Y cuando voy de regreso, al hacer alto por el 8, siempre, siempre, quien está en el
primer lugar para cruzar tiene que estar, como se dice, bien listo: los que vienen del 8, que
van a tomar el boulevard, pese a que ya está el verde, siguen pasando: en pocas palabras se
vuelan el rojo, no admiten que el amarillo es, en los hechos, para detener nuestra marcha.
En algunas calles, de esas amplias, se da también otro fenómeno: quieres pasar de un carril
a otro, la norma establece que indicas con la luz trasera la acción que vas a realizar: pasar
de un carril a otro y, oh, sorpresa, ves con terror que el vehículo que va atrás, acelera para
que no logres tu propósito… esta acción, sin lugar a dudas, puede ocasionar accidentes por
alcance. No hay, como quien dice, cordura o una actitud de amabilidad o cortesía vial…
Quiero pensar que lo hacen, sí, porque haces que disminuya su velocidad y puede llegar
tarde a su punto de destino.
NO SABEN MANEJAR.
Cuando se tramita por primera vez una licencia de manejar, establece el reglamento,
aplicarse un examen de conducción. No miento si afirmo que, por años, años y años, nunca
me he enterado de que alguien haya aprobado el mismo, es decir, que lo apliquen. Y es que
según las estadísticas hay dos causales esenciales de los accidentes: el exceso de velocidad,
las prisas pues, y la falta de precaución, en pocas palabras, que no saben manejar. Haciendo
notar, además, que no es por conducir en estado de ebriedad.
Excelente que haya menos accidentes, según datos aportados por el servidor público. Lo
malo, y es lo destacable, que pese a ese comportamiento se han dado 753 fallecimientos en

la entidad. Destacando Reynosa con 152; en tanto que Victoria y Nuevo Laredo con 95; y
Tampico y Matamoros con 55. Creo que es oportuno que el servidor público de a conocer
estos hechos porque estamos a pocos días de la navidad, época en que hay infinidad de
conductores en las carreteras. Y deseamos, lo esperamos, que sea saldo blanco: y que, si
hay accidentes, no haya pérdidas humanas que lamentar.
CONOCER EL TIEMPO.
Sabia virtud de conocer el tiempo, exclama Renato Leduc en su canción Tiempo. Y tiene
mucha razón: no lo conocemos y a partir de ahí es como olvidamos que es un recurso
natural no renovable. Y queremos recuperarlo con la velocidad. Por eso, se entiende, las
prisas de los conductores que se vuelan el alto o que rebasan, incluso, por el lado
equivocado; también, vaya pues, como bien dice Margid Rodríguez, las mujeres que por ir
maquillándose descuidan el volante y provocan un accidente.
Tiempo y velocidad es algo que debemos conjugar. Por ejemplo, si voy a viajar a una
ciudad diferente, parto de un principio básico: a qué hora debo estar o es mi compromiso, a
partir de ese dato, es como establezco la hora de salida, y es que manejando a una velocidad
promedio de 100 o 110 km/hora, ya tengo un promedio de lo que tardó en llegar a
Matamoros, Tampico o Monterrey… claro, puede haber otro tipo de factores, como hacer
paradas técnicas o cargar gasolina, que quiérase o no, provocan retrasos.
RECUERDOS TRISTES.
Ya pasaron varios meses, incluso años, pero algunos accidentes perviven en mi memoria.
Como el de las mujeres regias, que viajaban a Tampico, a vacacionar y el exceso de
velocidad e ir tomando alcohol chocaron en el carretera a Zaragoza, chocando de frente y
ocasionando la muerte de un par de adultos mayores que viajaban en una camioneta; o el
que sucedió en el km 10, en la interejidal, donde perdieron la vida 3 mujeres, jóvenes, que
regresaban de una excursión del rio, se volcaron y solo una de ellas sobrevivió, es decir,
puede dar testimonio de lo que puede suceder al combinar las prisas y el alcohol.