DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
En la vida hay binarios: como ganar y perder, bueno y malo, duro y blando, negro y blanco.
Me interesa, para comentar hoy, el tema de que todos en cada uno de nuestros hechos o
acontecimientos diarios ganamos o perdemos, de que incluso lo que para unos es el éxito y
para otros el fracaso. Por ejemplo, en un deporte, siempre hay un triunfador y un derrotado.
Hay sin embargo una expresión: ganar perdiendo o perdiendo ganar. En la política nos
cuentan que unos, pierden porque de esa manera ganan.
En cuestión de negocios, por ejemplo, si no hay ganancias, se está perdiendo. Sin embargo,
un día Álvaro Garza Cantú, empresario y político tampiqueño, me dijo: en una constructora
puede uno no tener ganancias, si obtienes un contrato y sales más o menos tablas, es decir,
que no ganaste, pero tampoco perdiste, que en realidad se ganó. ¿Cómo?, le pregunte.
Porque permitió mantener a las cuadrillas de trabajadores, cubrir sus pagos y gastos. En
caso contrario, hubiera sido necesario despedir a los trabajadores y, en su caso, hasta.
indemnizarlos.
GANAR GANAR.
En el ejercicio de la política, es cierto, también hay triunfos y derrotas. En ciertos periodos,
por ejemplo, la derrota significaba un exilio político. En la práctica, sin embargo, en la
política casi todos ganan. El titular de Ejecutivo, sea federal, estatal o municipal, asi como
sus más cercanos colaboradores, ganan porque tienen atribuciones, funciones y recursos, y
las más de las veces, con esto tienen para ganar, por decir, dinero y prebendas en especie.
Por eso, con la corrupción e impunidad, siempre se habló de que había una hornada de
“nuevos ricos sexenales”. Y es que, el pastel, es tan grande, que alcanza sino para todos, si
para muchos.
El ejercicio del poder conlleva ciertas prácticas, como el nepotismo y el compadrazgo; con
el primero se favorece a los familiares, basta dar una revisada a la lista de servidores
públicos y vemos el enlace de apellidos del poder; con el compadrazgo, es gobernar con los
amigos. Bien por eso, el cuento de cuando el gobernador llego a un restaurant y saludo a
uno de sus compadres: ¿Tu no quieres chamba?, no me has ido a ver. Y el compadre le
replico: no, no quiero, lo único que te pido es que nunca me niegues el saludo, yo me
encargo de los demás: hagan de cuenta, tráfico de influencias, como es costumbre hagan los
familiares de quien detenta el poder, en caso de que no tengan responsabilidades públicas.
PERDIENDO Y GANAR.
Un ejemplo de cómo se puede ganar perdiendo, siempre lo tomo de lo que le sucedió a
Ramón Duron Ruiz (+). Cuando fue el preámbulo de la elección de Manuel Cavazos Lerma
sus simpatías estaban con otro aspirante. Así que al concluir su tarea como Presidente
Municipal y MCL asumió el poder se fue al Distrito Federal, hoy CdMx. Se la paso
estudiando su doctorado y desarrollando su trabajo como propagandista de El Filósofo de
Güemez: perdió en la praxis política, pero gano en su certificación académica y, además,
consolido su proyecto editorial… Claro, ya luego de nuevo incursionaría en política, hasta
que un accidente automovilístico le corto la vida.
Otro ejemplo, más reciente, sin duda fue hace un poco más de 6 años: Ricardo Monreal era
titular de la Delegación Cuauhtémoc y quería ser el jefe de la CdMx; perdió la encuesta con
Claudia Sheinbaum, pero gano en las negociaciones un escaño senatorial y el liderazgo
legislativo. Perdió la precandidatura presidencial, volvió a perder precandidatura de CdMx,
pero si algo tiene es ser un operador político: por eso Sandra Cuevas gano la Cuauhtémoc,
y ahora que, hagan de cuenta, Ricardo no tiene futuro regresara al Senado y ya impulsa a su
hija Catalina, para que sea la delegada de Cuauhtémoc.
GANAR PARA PERDER.
La costumbre del ejercicio del poder es que cuando llega un nuevo gobernador, los que
tienen responsabilidades políticas o administrativas, si no son del equipo, presentan su
renuncia, hagan de cuenta, como una cortesía política. Todo mundo sabe que Guillermo
Mendoza Cavazos el rector no es de la 4T. Pero al igual que otros (jueces y magistrados del
Poder Judicial, los fiscales entre otros) prefirió aguantar, atrincherarse, resistir pues y hacer
como que somos amigos, pero solo en ciertas cosas. Así, con acusaciones mediáticas
aguanto, hasta que las cuentas no salieron y la cuerda se reventó.
Aguanto poco más de un año, ya no aguanto las presiones del poder, y se ha publicitado
que este viernes presenta su renuncia ante una reunión extraordinaria de la Asamblea
Universitaria. Perdiendo en la política, quiso ganar, sostenerse en la rectoría. Las señales
indican que el próximo rector interino puede ser Dámaso Anaya, que fungía como
Secretario de Desarrollo Rural. Así, en la viña del Señor, unos ganan, ganan como sería el
caso de Dámaso, si es que se convierte en Rector de la UAT; y otros, como Guillermo,
pretendiendo ganar, ya perdió.