Golpe a golpe

Por Juan Sánchez Mendoza

La perversidad en el manejo mediático, mostrada por el doctor Paul Joseph Goebbels​​ –ministro de Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich–, con la teoría de que ‘una mentira repetida mil veces se convierte en verdad’ es, actualmente, el recurso del gobierno yanqui para agredir a México y sus instituciones.

En su cometido utiliza a periódicos como Los Ángeles Times, The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post; pero igual a la prensa de nuestro país opositora al régimen gubernamental establecido, ya que ésta suele reproducir, ipso facto, cuanto se publica allende el río Bravo en contra de México.

Y hasta magnifican los contenidos desatendiendo su obligación (como periodistas) de buscar la verdad y exactitud; investigar los hechos, a fondo; contrastar la información con múltiples fuentes y corregir antes de elaborar, o publicar, cualquier escrito o nota y/o comentario audiovisual.

El según dicen que dijo una persona que le dijo a otra lo que le dijeron otros –como fuente–, es una jalada.

Igual que acusar, sin pruebas, ‘por informes de fuentes dignas de todo crédito’, a cualquier persona. Sea empresario, político, dirigente sindical, al vecino u otro semejante, simple y llanamente porque nos cae mal.

Hay referentes, en el ejercicio periodístico a nivel mundial, de que para cumplir con este oficio (cabalmente), es fundamental buscar rigurosamente la verdad y el contrapeso indispensable.

Esto, en el aspecto mediático.

Ahora utilizado por la administración de Donald John Trump, como una de sus fullerías para disfrazar su intención injerencista.

Sin embargo, cada día es más fuerte el amago gringo de entrometerse en asuntos que sólo le incumben al gobierno mexicano, aunque secundado con el ruin y deleznable apoyo de algunos comunicadores.

Mar de fondo

Al gobierno estadunidense no le interesa encarcelar criminales domésticos –allá en su territorio radican los verdaderos amos de los grupos terroristas, como les llama Trump a las bandas de facinerosos–, por lo que Donald ha decidido culpar a extranjeros del altísimo consumo de drogas que reclama su golosa juventud.

De paso empuja una política intervencionista contra México.

Y por eso el Departamento de Justicia, coludido con fiscales federales, amaga con la detención de nueve ex funcionarios estatales y/o municipales sinaloenses y de tres gobernadores –dos en funciones y otro con licencia–, como son Rubén Rocha Moya (Sinaloa), Alfonso Durazo Montaño (Sonora) y Américo Villarreal Anaya (Tamaulipas).

Según ha referido el diario Los Ángeles Times, en un reportaje firmado por Steve Fisher y Kate Linthicum, Alfonso y Américo se han sujetado al programa gringo de ‘Libertad condicional por beneficio público significativo’, que consiste en que proporcione al gobierno norteamericano información confidencial, pero no aportan pruebas de sus dichos.

En cuanto a la revocación de sus visas, que según el semanario Zeta, que circula en Tijuana (Baja California), han confirmado ‘sus contactos’ de la Unión Americana, es lo de menos, pues no creo que a ninguno de ellos les interese viajar a Estados Unidos y menos en las circunstancias que se presentan.

Durazo Montaño aclaró públicamente que es ajeno a cualquier delito, rechazando categóricamente los señalamientos y desestimando el reportaje por carecer de fuentes, al tiempo de asegurar contar con su visa estadounidense vigente.

El doctor Villarreal Anaya, por su parte calificó los señalamientos como falsos, infamias y carentes de evidencia. Y también afirmó que su visa está vigente.

En cuanto a los supuestos que publica el rotativo angelino, no aparece ninguna ‘fuente’ o prueba documental que acredite la nota periodística, por lo que considero que es simplemente una infamia, de las muchas que arma la administración de Trump tratando de desacreditar a México, a políticos de la cuarta transformación y a las instituciones.

El mensaje del gobernador tamaulipeco fue claro y contundente.

Habló fuerte y directo, dando la cara para desmentir esa andanada en contra suya.

Dijo: “Niego de manera categórica y absoluta las aseveraciones que dicho medio pretende presentar como hechos”.

También comentó que no existe ninguna resolución, acusación formal, imputación, procedimiento judicial o comunicación oficial que respalde los señalamientos en su contra, rechazando cualquier intento de relacionarlo con actividades ilícitas.

En los días sucesivos, seguramente, se multiplicará la acometida.

Así lo acostumbra la prensa que le sirve a los políticos conservadores, quienes, emulando al truculento Goebbels, pretenden construir una verdad a base de repetir mil veces una mentira.

La ruindad mediática, está en marcha.

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