DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
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Todas las mañanas en la edición de noticias de TV Azteca, a eso de las 6.04 horas pasan un
segmento de 30 segundos con la información más importante del clima en la Republica. Es
como me entero, o me informo, sobre clima general antes de irme a mi ejercicio matutino.
Hagan de cuenta que son dos segmentos: el de las lluvias y el de las entidades más
calurosas. Tamaulipas destaca por ser de los más calurosos y veo, con envidia, que en otras
entidades hay lluvias y más lluvias.
Luego, en otro noticiero local, me entero con más detalle: lo que son las cosas, ya hasta
olvide los días en que la temperatura ronda o rebasa los 40 grados. Y es cuando me pongo a
pensar, o a recordar, como en otros tiempos era fácil saber cómo nos iría, sea de calor o de
agua. Ya no llueve en mayo y, hasta parece castigo de Dios, ni ciclones se han formado en
el Atlántico.
NO REPARTE BIEN.
Veo o leo las noticias, sean nacionales o internacionales, y me acuerdo de una cumbia de
hace años, la busque en internet, pero no me aparece. En su letra recuerdo muy vago, pero
decía que Dios no sabe de razones ni proporciones, porque todo lo reparte muy mal. Y
efectivamente, hay infinidad de historias, o memes, que cuentan cómo fue la Creación: en
nuestro país puso muchas riquezas y al ser cuestionado dijo, sí, pero ahí voy a poner a los
mexicanos… la mala imagen de mal administrar las cosas.
La cuestión es que, viendo las noticias me acorde de la cumbia, precisamente porque en
otros paisas, incluso en otras entidades, hay lluvias y lluvias, en algunos lugares tan
intensas, que hay daños incalculables. Y en nuestro caso, de Tamaulipas y otras entidades,
ya llevamos semanas y semanas con una temperatura extrema… y las consecuencias en
todos los planos: en lo personal, puesto que hasta han fallecido por golpes de calor; pero
también en la economía, en la producción. Unos tienen daños por lluvias, otros por la
ausencia de ellas.
90 DIAS SIN PRECIPITACIONES.
De niño, bien que lo recuerdo, nuestros abuelos mencionaban a los aguaceros de mayo. Era
el mes en que iniciaban las lluvias; y luego había que prepararnos para los ciclones. Lluvias
torrenciales cuyos efectos en la ciudad eran evidentes, pero notables en la agricultura y la
ganadería. Recuerdo que, en uno de ellos, era tan intenso, que nos recomendaban pusieran
cinta a las ventanas, para que no se fueran romper por el impacto de vientos y aguas
torrenciales.
Ya llevamos, según las cuentas de la CONAGUA, 90 días sin lluvias en la entidad. Son 3
meses y, de ellos, más de 50 con una temperatura superior a los 40 grados. No se ha
formado ni un ciclón en el Océano Atlántico. Se requieren cuando menos, según los
expertos, dos ciclones para que las presas recuperen el nivel de abastecimiento de otras
épocas. Lo bueno, sin la menor duda, es que el Presidente Municipal hace notar que una
buena noticia, es que se avanza en las gestiones para la segunda línea del acueducto con lo
que, se asume, se resolverá el problema del agua en la capital.
CUIDAR EL PLANETA.
¿Qué podemos hacer? Hace varias semanas las autoridades pregonaron bombardeos de
nubes, todo hace indicar que fue inútil, puesto que no hubo lluvias; también los líderes
religiosos, cristianos y católicas, convocaron a misas, oraciones y danzas… Dios es bueno,
nos recuerdan. La realidad es que, efectivamente, en muchos lugares hay lluvias, pero en
otros, mucho, mucho calor. Todo hace indicar que no hay nada, si, nada que el ser humano
haga para que llueva.
Claro, siempre queda la recomendación de científicos y ecologistas: cuidar a la naturaleza,
que siempre consideramos que es sabia. Debemos cuidar el agua, porque ya nos dimos
cuenta que se acaba; debemos cuidar los árboles, porque ya nos dimos cuenta que los
necesitamos para que nos den sombre; también, ya nos dimos cuenta, necesitamos poner
más atención a las decisiones y acciones de quienes nos gobiernan.