ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-

Cuando uno suele pensar en el entorno, de pronto surge en la mente un resumen sentencioso de apenas una frase. Tal fenómeno ocurre en Tamaulipas con la polarización que desde la Ciudad de México ha contaminado a todo el ambiente político.

Faltan muchos días para que las campañas concluyan e inicie el veredicto del pueblo cuya fecha, 5 de junio, deberá ser una prueba irrefutable de una democracia que marcha a pasos trastabillantes, pero que nadie puede afirmar que se trate de una comedia de aquellas montadas en el pasado.

De aquí a la fecha en que los votantes decidan si el “Truko” César Verástegui o Américo Villarreal se quedan al frente de la Gubernatura de Tamaulipas podrían, como ya muchos lo dicen, suceder una serie de acontecimientos peligrosos.

Aclaro que no hay nada personal contra el emecesita ex alcalde de Victoria, Arturo Diez Gutiérrez Navarro, al no tomarlo en cuenta, para nada, en calidad de competidor que represente una amenaza para el ex Secretario General de Gobierno o para el Senador con licencia.

Lo que sí debemos resaltar es la absurda concepción de la clase política que cuando compite en procesos electorales de semejante calibre, nunca dejan de atacar al contendiente, así tenga la razón en lo que habla y promete.

¿Cómo se verían “El Truko” y Américo, de vez en cuando, reconociéndose mutuamente algunas de sus virtudes y cualidades, incluidas desde luego ciertas promesas, como por ejemplo las que contienen acciones de solidaridad de un futuro gobierno y no propiamente las que circunscriben la repartición de dádivas a los que menos tienen?

¡Pues no! De inmediato saldrían cientos de sabihondos “estrategas” y habladores a “corregirles la plana” a estos importantes personajes, ya que de lo que se trata es de competir con agresividad y no con un espíritu humanista.

Eso dicen muchos. No lo digo yo. Y el problema de las campañas políticas plagadas de agresiones es su incapacidad de no reaccionar ante un mundo distinto al pasado.

Es decir, pareciera que de pronto, y no digo nombres ni señalo a nadie, pues sino entraría a la dinámica que hoy critico, la clase política no ha podido entender que la democracia nunca había tenido ante sus espectadores tanta claridad en su proyección como en su nivel de civilidad.

LOS CANDIDATOS Y LAS SEÑALES DEL APOCALIPSIS

El punto radica en que además de que las autoridades electorales fallan en su encomienda de controlar como buenos árbitros los procesos electorales, son los grupos de poder los que no han entendido del todo que la gente, de aquí en adelante, seguirá más al pacifista que al provocador y belicoso.

Una tendencia que no mezclará a los indignos con los indignados y que, sobre todo, describe con claridad quiénes son los que miran al futuro con deseos de preservar la vida sobre la Tierra y quiénes son aquellos que poco les importa (salvo el poder y las riquezas) el destino de una sociedad que ha llegado al punto de empezar a preocuparse gravemente por una sequía que no se parece a las que de repente se aparecían en el pasado.

Esos políticos que no se preocupan por las angustias del pueblo resultan inexplicables sus apariciones en las boletas electorales.

Uno de los temas con los que debería iniciar el debate este domingo 24 es cómo los candidatos resolverán el tema de la escasez del agua por la crisis hídrica que ya la mayoría la observa como una señal del Apocalipsis.

Mucha gente no se perderá el debate entre Américo Villareal Anaya, Arturo Diez Gutiérrez Navarro y César “El Truko” Verástegui, y la mayor parte de esa población les anticipo harán lo siguiente:

Le darán toda la importancia al candidato que más proponga soluciones (reales) a las crisis que aquejan a los tamaulipecos.

¿Quién demonios estará al pendiente de aquél que suba al estrado a culpar o a delatar situaciones que debieron haberse denunciado previamente ante las fiscalías o tribunales competentes?

Los “políticos” indignos aún creen que habrá alivio y tranquilidad que los escuchemos acusar (día y noche) a sus adversarios, como si las disputas y los zafarranchos fueran a resolver el tema del agua o de la pobreza.

El pueblo quiere respuestas. No guerras.

¡Feliz fin de semana!             

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