ORBE
Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Las campañas electorales emprendidas por los tres candidatos a la Gubernatura de Tamaulipas no tienen (si la inteligencia las cuestionara) una respuesta sencilla de responder.
Sujetémonos a la realidad:
Estas campañas son, francamente hablando, desafíos tan grandes que la gente pensante no desearía estar en los zapatos de los tres personajes que buscan el poder estatal.
Tanto “El Truko” Verástegui, como el médico Américo Villarreal y el ex alcalde Arturo Diez Gutiérrez, han repetido demasiadas veces sus intenciones de que a los tamaulipecos les cambie la vida.
¿Estamos de acuerdo en esa percepción?
Pero, ¿acaso no nos ha cambiado la vida, citando a los gobernadores que hemos tenido en este Siglo XXI, desde Tomás Yarrington, Eugenio Hernández Flores, Egidio Torre Cantú y Francisco García Cabeza de Vaca?
Estos cuatro políticos en su momento igual pactaron con el pueblo, a cambio del voto, la instalación de sus respectivos partidos en el poder.
No obstante todo indica que de la noche a la mañana las acciones positivas de sus gobiernos fueron olvidadas por la memoria colectiva, como si nada hubieran realizado con los grandes presupuestos públicos de los que dispusieron.
Aclaremos esa confusión: No fue así. Porque, en primer lugar cada sexenio, junto con sus logros, ha traído sus propios males. Y en el caso de Tamaulipas los entornos enrarecidos de esos cuatro sexenios no han sido fáciles de remediar, empezando por la inseguridad y la corrupción.
Han sido, sí, misiones imposibles intercaladas en un país donde la corrupción pareciera ser la primera muestra de que vivimos en una era donde la moral dejó de existir.
EL DESAFÍO AL QUE SE ENFRENTAN LOS TAMAULIPECOS
Si lo vemos desde ese escenario, cuyos gobiernos estatales del Siglo XXI han tenido que gobernar, y gobernarán, en medio de la inmoralidad, la discusión no tiene porqué prolongarse.
Es decir, las respuestas han sido puestas en la mesa por los referidos gobernadores, pero con las malas noticias de que desde la Federación continúan cultivando lo peor de la maldad humana.
¿Será que el sexenio 2022-2028 de Tamaulipas volverá a estar marcado por un Gobierno Federal que seguirá pidiendo sacrificios al pueblo en forma indefinida, como quien dice eternamente?
Me temo que ese es el gran desafío que enfrentan los futuros gobiernos.
El costo prohibitivo de los combustibles y la violencia que ya rebasó, desde la comparativa de tres años y cuatro meses, a los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, han provocado que en diferentes regiones del país la vida se haya vuelto un verdadero infierno.
Con el litro de gasolina que amenaza llegar a los 25 pesos y los más de 116 mil homicidios dolosos, no hay forma, salvo algún milagro, que los gobiernos estatales, y en especial el nuevo gobierno que se instalará en Tamaulipas a partir del 1 de octubre, logren mejorar sustancialmente la calidad de vida.
Aunque ciertamente, con gran esfuerzo, el estado ha mejorado, en la medida de lo posible, el tema de seguridad. Un avance que se le atribuye a Francisco García Cabeza de Vaca y que ha sido reconocido por el candidato Américo Villarreal Anaya, en un acto loable de civilidad política.
Falta mucho de parte del Gobierno Federal para que los estados logren los avances proyectados por sus gobernadores, comenzando por esa atrocidad que todo el país conoce como impunidad y cuyo porcentaje, según la ONU, alcanzó el inconcebible 99 por ciento.
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¡Feliz fin de semana!
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