ORBE
Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Contra lo que pudiera decirse de parte del Gobierno Federal, una de las más grandes y amargas realidades que vive México son sus múltiples indicadores en alerta roja.
Estos parámetros, avalados en buena medida por organizaciones no gubernamentales (ONGs), van más allá de combatir algunos casos de corrupción, quizá ciertos virus ya controlados y sorprenderse de los odios entre Andrés Manuel López Obrador y la oposición, o AMLO y la cúpula empresarial, o el Presidente de México y los megapoderes radicados (para todo lo que se ofrezca) en Washington, D.C.
Digo algunos casos de corrupción porque, según se sabe, no hay hasta este momento un solo y verdadero pez gordo (fifí y neoliberal) tras las rejas, al menos en el ámbito federal.
Y digo sorprenderse de los odios ya señalados, porque igual la prédica pacificadora continúa vigente pero con unas excepciones bárbaras cuyos efectos pueden de un momento a otro poner en jaque todos los avances que como nación México ha logrado en más de dos siglos, con el riesgo de que también como un conjunto de 32 sociedades humanas de pronto todo se vaya completito al demonio.
Es decir, México es un paraíso donde la justicia es real porque es “pronta y expedita” (¿?), y donde al parecer todo su pasado repugnante no era así, por la razón de que el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz; el Titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez, y el Auditor Superior de la Federación, David Colmenares, envían sendos mensajes silenciosos (el pueblo no es idiota) respecto a que desde Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, sumando a Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, todos los que participaron en esos cinco gabinetes fueron o son inocentes.
Y si la historia es así, ¿de qué clase de corrupción se queja en las “mañaneras” Andrés Manuel López Obrador?
¿O son tal vez sus denuncias mediáticas simples quejidos que por estratagema tienen que ser externados, porque algo se tiene que decir en un país donde todo es “seguridad y prosperidad”?
Sin importar desde luego “trivialidades” como el reporte ‘MX: La Guerra en Números’ de T-ResearchMX, que detalla que de acuerdo a los registros de homicidios dolosos de la Secretaría de Seguridad Federal, del 1 de diciembre de 2018 al 2 de abril de 2022, tiempo que lleva la actual Administración Federal, se han contabilizado 116 mil 584 asesinatos en México.
UNA GUERRA NUNCA VISTA ENTRE CANDIDATOS
Y mientras en Tamaulipas los candidatos a la gubernatura, César “El Truko” Verástegui, Américo Villarreal y Arturo Diez Gutiérrez iniciaron ayer las campañas, augurándose una cascada de serios conflictos electorales, la esperanza casi moribunda de los mexicanos anuncia que la paz social se ve cada vez más distante.
Resulta que sobre el pantano en que se hace política y básicamente se gobierna, no es posible que se dé la civilidad democrática y debates entre poderes.
Uno de ellos, poder fáctico, terrible cuando quiere hacer daño, lanza las advertencias del gobierno de los Estados Unidos en relación a la Reforma Eléctrica que se cocina en la Cámara de Diputados, pero con “línea” desde Palacio Nacional.
Y cuyas repercusiones, ya lo dijo el embajador Ken Salazar, son que los inmensamente poderosos que él representa acusen a México de eventuales violaciones al T-MEC; esto es (y ahí va la amenaza gringa) “se pondrían en riesgo miles de millones de dólares de inversión potencial en México y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero”.
Es más sordo el que no quiere escuchar, exponiendo a 130 millones de mexicanos a la furia de los Estados Unidos que, recordemos, “anda como agua para chocolate” con las geniales jugadas militares y comerciales que Vladímir Putin le ha venido endilgando a los países de la OTAN con la exigencia de que los pagos por la exportación de gas sean en rublos.
Claro que esos malos espíritus descenderán a Tamaulipas, por lo que en los debates que vengan, cara a cara o lodo a lodo, nadie dude que el arsenal de misiles políticos provocarán una guerra nunca antes vista en la entidad.
¡Excelente inicio de semana!
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