ORBE
Ma. Teresa Medina Marroquín.-
El país entero agotó su paciencia frente a una clase política que mayoritariamente ha dado muestras de incompetencia e infinita corrupción.
Ya no se puede hablar de algún partido político en especial o de grupos de poder como los perpetradores de la tragedia mexicana: Hoy estamos hablando de miles y miles de individuos que ostentando cargos públicos (de diferente nivel) han venido a ser un abyecto y terrible espectáculo mundial de degradación humana.
Y lo que es más grave: se trata de individuos que no sólo son proclives a la maldad, sino que hablamos de sujetos discapacitados. Y ellos lo saben.
O lo que es igual, son personas totalmente limitadas a las que no debemos confundir con los mediocres porque, según el diccionario, el discapacitado es una persona no apta para realizar ciertas actividades a causa de una deficiencia física o psíquica (o ambas).
El mundo político está atestado de esta fauna que ha hecho un daño realmente irreparable a la nación, a los estados y a las ciudades, y al propio ecosistema.
El que por ejemplo muchas ciudades y estados enteros carezcan de agua potable, haciendo sufrir horrores a la población, comenzando por niños, ancianos y enfermos, se debe en gran medida a estos especímenes (vulgo malos bichos) que heredaron el gravísimo problema a los siguientes gobiernos que ahora batallan enormidades para abastecer de ese vital líquido a las poblaciones.
El caso lo vemos en la zona metropolitana de Monterrey, como en Ciudad Victoria y varios municipios tamaulipecos de la frontera, por citar apenas algunos expedientes urbanos.
Tanto que han orillado al Ayuntamiento de Victoria y a la Comapa a iniciar los tandeos de agua; una decisión difícil pero necesaria que de no asumirse por parte del alcalde Eduardo Gattás Báez, la ciudad pronto se vería en una escasez mucho más grave de lo que podemos imaginar.
TAMBIÉN EN EL ÁMBITO DE LA JUSTICIA
Esos gobiernos del pasado, integrados por gente mala y al mismo tiempo discapacitada, igual dejaron costos sociales tan altos que suponemos no podrán resarcirse ni en 100 años.
Es común ver, por ejemplo, en las agencias del ministerio público, del fuero común como del federal, apilados cerros de carpetas de investigación que antes se les llamaba “averiguaciones previas penales”, sin que los titulares de esas dependencias y sus colaboradores tengan la capacidad de leer y analizar cada demanda.
En ese sentido, las fiscalías se han convertido en lugares donde sólo existen las vagas intenciones de procurar justicia, o como hace casi dos décadas se lo señalé, en calidad de colaboradora, al entonces procurador Eduardo Garza Rivas:
A ese paso pronto las agencias del ministerio público dejarán de ser las primeras trincheras de defensa ciudadana. ¿Cómo harán justicia si ni siquiera leen las denuncias? Y eso ocurre en todo el país.
¿Y LA SOLIDARIDAD DEL ESTADO MEXICANO?
Podríamos seguir abordando una serie interminable de carencias y corrupciones, así entreveradas, y jamás terminar, continuando con la salud que atraviesa por uno de sus peores panoramas históricos con el mentado INSABI, hasta el desempleo, la pobreza y el hambre.
No obstante, el pueblo no logra ver por ningún lado la cara amable del Estado Mexicano solidario, ¿dónde quedó? ¿Acaso desapareció para siempre? Estoy segura que no, pero mientras esas cúpulas de poder estén en manos de corruptos, mentirosos y discapacitados, nada cambiará.
Y por lo tanto tendremos a cada momento escenarios inesperados de escasez en todos los renglones de la vida social y económica, mismos que en el caso de Tamaulipas los candidatos “El Truko” Verástegui, Américo Villarreal y Arturo Diez Gutiérrez, deberán prever en los próximos debates.
Debates que ganará ¿quién cree usted?:
Pues el candidato que ofrezca y diga cómo continuará con la reconstrucción de Tamaulipas, inspirada ya no en ideologías pasadas de moda y a las que todo mundo ignora, sino en proyectos factibles, aterrizados con principios de razón, congruencia y honestidad.
¡Feliz miércoles!
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