Por José Gregorio Aguilar

Miércoles 30 de septiembre de 2026

La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) alertó que la piratería de contrabando se ha convertido en un fenómeno que golpea al comercio formal, al empleo y a la recaudación, y que en productos como cigarros y alcohol representa además un riesgo para la salud pública.

La organización señaló que el consumo privado comienza a mostrar señales de enfriamiento: en junio de 2026 cayó 0.4% respecto al mes anterior. “Cuando el dinero no alcanza, el consumidor busca precio y ahí la piratería hace su agosto”, explicó el presidente de ANPEC, Cuauhtémoc Rivera.

El dirigente recordó que lo que inició en los años ochenta con discos y películas piratas se extendió a ropa, calzado, bebidas, cigarros y electrónicos, hasta conformar un mercado paralelo que hoy alcanza prácticamente todos los sectores de consumo.

En distintas regiones del país se han realizado decomisos relevantes. En Guanajuato, autoridades aseguraron más de 150 mil pares de calzado pirata en San Francisco del Rincón; en Puebla y Tlaxcala, se incautaron decenas de miles de textiles y accesorios; y en Guadalajara, operativos en el mercado de San Juan de Dios confiscaron miles de gorras falsificadas.

En la   ciudad de México, mercados como Tepito y Plaza Meave siguen siendo puntos de venta de mercancía ilegal.

Rivera subrayó que la mercancía ilegal no aparece de la nada en el punto de venta: primero cruza fronteras, se almacena y se distribuye. Por ello, ANPEC llamó a combatir la piratería desde las aduanas y los grandes centros de distribución, antes de que llegue al comercio local.

El caso del tabaco dimensiona el problema: uno de cada cuatro cigarros vendidos en México es ilícito. En 2026 fueron asegurados 8.4 millones de cigarros apócrifos en Manzanillo y 8.78 millones en Lázaro Cárdenas, además de 156 toneladas en el AICM entre 2025 y 2026. Una cajetilla legal puede superar los $100, mientras que en el mercado ilegal se vende desde $15, lo que atrae a consumidores con menor poder adquisitivo.

La piratería también se extiende a alcohol adulterado y electrónicos de baja calidad, con riesgos que van desde intoxicaciones hasta accidentes por fallas técnicas. “No podemos permitir que productos de procedencia dudosa terminen incorporándose a cadenas formales de comercialización”, advirtió Rivera.

En Tamaulipas, aunque el comunicado no lo menciona, se han registrado decomisos temporales de productos chinos en semanas recientes, lo que confirma que el fenómeno también afecta a la región y al pequeño comercio local.

ANPEC concluyó que la piratería no es sólo mercancía barata, sino una cadena de criminalidad que debilita la economía nacional y alimenta a la delincuencia organizada. “Combatirla no es otra cosa que defender nuestra soberanía”, puntualizó Rivera.