Columna: Conciencia Ciudadana
Por Luis Armando González Isas
Hoy quiero comenzar diferente. Antes de entrarle a la política, a los millones de pesos, a los partidos y a todo eso que diariamente ocupa los encabezados, déjenme decirles que a veces las mejores historias no están en los grandes eventos ni salen de la boca de los personajes importantes.

A veces están mucho más cerca.

En un restaurante, en una escuela, en una universidad, en la calle o simplemente conversando con alguien que todos los días sale a ganarse la vida.

Y precisamente hoy conocí un poquito más la historia del buen Frank, un mesero muy conocido de un céntrico restaurante de Ciudad Victoria. Pero aguánteme tantito, porque de Frank les voy a platicar al final. Vale la pena llegar hasta ahí.

Primero vámonos con esos números que a cualquiera le hacen abrir los ojos.
En Tamaulipas ya se habla de alrededor de 312 millones de pesos de financiamiento público para los partidos políticos rumbo a 2027.

Sí, leyó bien: millones.

Y mientras se prepara esa bolsa, también aparecen en los informes financieros de PAN, PRI, Morena y Movimiento Ciudadano cuentas por cobrar, anticipos, deudores diversos y gastos pendientes de comprobar o recuperar correspondientes a 2025.

Esto no significa automáticamente que exista una irregularidad o que alguien se haya llevado el dinero. Son conceptos contables sujetos a los procesos de fiscalización correspondientes.

Pero como ciudadano uno tiene derecho a preguntar:
¿Ya quedaron claras las cuentas anteriores antes de comenzar a repartir las nuevas?

Porque cuando hablamos de dinero público no debería importar si las siglas son Morena, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano o cualquier otra.
El dinero público es dinero de todos y, por lo tanto, todos deberían explicar con claridad en qué lo utilizan.
Y de los pesos pasemos a la política.

Durante la gira de rendición de cuentas de la presidenta Claudia Sheinbaum, también llamó la atención que algunos gobernadores decidieran no permanecer durante todos sus actos.

La propia presidenta explicó que algunos mandatarios prefieren retirarse para evitar abucheos o rechiflas de simpatizantes de otros partidos. Incluso pidió respeto para los gobernadores de oposición.

Y qué bueno.
Porque ya va siendo hora de entender que pensar diferente no nos convierte en enemigos.

Un gobernador puede ser de un partido y la presidenta de otro. Pueden estar en desacuerdo y, aun así, sentarse juntos, saludarse y trabajar institucionalmente.

Eso también es democracia.
Ahora déjenme llevarlos un momento fuera de México.
En Honduras se discute una iniciativa para impulsar un Plan Nacional de Lectura de la Biblia y Valores en las escuelas.

El planteamiento tendrá que analizarse dentro de su marco legal y respetando la libertad de conciencia y las diferentes creencias de las familias.

Pero el tema provoca una reflexión.
En tiempos en que hablamos tanto de violencia, falta de respeto, desintegración familiar y problemas de convivencia, ¿nos vendría mal que nuestros niños leyeran más acerca de amar al prójimo, respetar a los padres, no mentir, no robar, perdonar y ayudar a quien lo necesita?

Ahí se los dejo.

Y regresando a nuestra tierra, también hubo ambiente de fiesta en la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
El Gimnasio Multidisciplinario se llenó de jóvenes durante el Welcome UAT Fest 2026, donde el rector Dámaso Anaya Alvarado convivió con cientos de estudiantes.
Hubo música, baile, Tempus Quartet, Son UAT y grupos universitarios.

Porque no todo puede ser examen, tarea y salón.
La universidad también debe ser convivencia, amistades, cultura, deporte y esos recuerdos que muchos jóvenes conservarán durante toda su vida.

Y ahora sí…

Regresemos con Frank.

Hoy me tocó entrevistar a este conocido mesero de un céntrico restaurante de nuestra capital.

Le pregunté:
—Frank, ¿cómo debe ser la labor de un mesero?
Y me respondió:
—Tener mucha satisfacción atendiendo a un cliente, dejarlo satisfecho más que nada. Atenderlo desde que entra hasta que sale.
Entonces quise ir un poquito más allá:
—¿Y qué pasa con la gente que no es agradecida con su servicio?
Su respuesta me sorprendió.
“No reclamo.”
No habló mal de nadie.
Simplemente dijo:
—Dios los bendiga.

Y después soltó una frase todavía mejor:
—De todos modos uno no deja de ser humano.
Finalmente le pregunté qué les diría a todos sus compañeros meseros.
—Que no pierdan el ánimo. Así como hay personas buenas, hay personas malas. Dios bendiga a todos mis compañeros.

Y mire usted, después de hablar de millones, partidos, presidentes, gobernadores y universidades, terminó siendo un mesero quien me dejó pensando.

Porque muchas veces hablamos de quienes están arriba y olvidamos a quienes todos los días trabajan silenciosamente.

Al que nos lleva un café.
A quien sirve nuestro desayuno.
Al que recoge nuestra mesa.
Al que lleva horas de pie y todavía nos recibe con una sonrisa.

Por eso quiero terminar enviando un abrazo y mi reconocimiento a todos los meseros que sirven y atienden con verdadera vocación.

A los que tienen un buen día y también a los que están pasando por problemas, pero llegan a trabajar y hacen su mejor esfuerzo.

Cuando vayamos a un restaurante, no olvidemos algo tan sencillo como decir “por favor” y “gracias”.

Porque detrás de una charola hay un ser humano.
Y hoy, entre tantas noticias, me quedo con la enseñanza de alguien que quizá nunca imaginó convertirse en el protagonista de esta columna.

El buen Frank.

Y con su mensaje para todos aquellos que diariamente trabajan sirviendo a los demás:

“NO PIERDAN EL ÁNIMO”.
Por hoy es todo y nos leemos mañana si el Primerísimo nos lo permite…