CRÓNICAS DEL DESCARO*
Por: José Gregorio Aguilar
Septiembre 28 del 2026
Últimos días de septiembre y el Senado nos regala otro circo de tres pistas. Ahora resulta que todos somos defensores de los memes.
La bautizaron «Ley Antimemes». Suena bonito, suena a censura, suena a mordaza. Perfecta para el TikTok y para que la oposición se envuelva en la bandera de la libertad de expresión. El problema es que es mentira.
Y mire que a mí no me gusta darle la razón a Morena, solo por ser el partido que gobierna, pero cuando la tienen, la tienen.
Vamos por partes, como nos gusta aquí, sin fregaderas.
La iniciativa no la inventó un diputado aburrido o un “chapulín” como Humberto Prieto. La mandó en mayo la presidenta Claudia Sheinbaum para cumplir con el Capítulo 20 del T-MEC. Ese que nos obliga a castigar la piratería de marcas e identidad institucional. ¿Por qué? Porque en este país hasta hace poco cualquiera hacía una página idéntica a la del Gobierno de México, con el logote de Bienestar, y te robaba tus datos con el cuento del apoyo de 5 mil pesos. O clonaba la del SAT, la del IMSS, la de la CFE. De eso estamos hartos todos y lo hemos dicho aquí hasta el cansancio: las redes son tierra sin ley.
¿Qué dice la ley? El dictamen que aprobaron el pasado 23 de septiembre en comisiones -34 votos a favor, 8 en contra y 2 abstenciones- ya no dice 3 a 7 años como al inicio. Ahora dice de 1 a 5 años de prisión y multa de mil a 10 mil UMAS a quien reproduzca, imite o incorpore logotipos, dominios o documentos oficiales de los tres niveles de gobierno para hacerlos pasar como auténticos y cometer un fraude a escala comercial.
Lea bien: a escala comercial y para engañar. Para cometer un ilícito.
Yo le pregunto, ¿usted que hace un meme de Noroña con el logo del Senado está cometiendo un ilícito a escala comercial? No. ¿Usted que hace un cartón donde Sheinbaum trae la banda presidencial está estafando a alguien? No. Usted está haciendo lo que hemos hecho toda la vida: crítica, ironía, sarcasmo, joda política. Eso es parodia y está protegido.
Entonces, ¿de dónde sacan que nos van a meter a la cárcel por un sticker de WhatsApp? De la politiquería barata. La oposición encontró una joya: agarró una ley antifraudes y la disfrazó de ley censura para subirse al tren del mame. «Si les incomodan los memes, que se aguanten», dicen. Pues sí, pero nadie les está prohibiendo los memes. Les están prohibiendo estafar con logos del gobierno.
Y aquí es donde, aunque me arda la boca, tengo que decirlo: esta vez el PAN, el PRI y los que gritan «censura» están mintiendo. Están queriendo hacer pasar un delito de fraude como un derecho a la libertad de expresión.
Ahora, que Morena tampoco se haga el inocente. Si tan seguros están de que no es contra memes, ¿por qué no le ponen con todas sus letras? Una línea, una pinche línea que diga: «Quedan excluidos los usos con fines de parodia, sátira, crítica política, caricatura periodística y expresión artística». Así, en español, sin abogadés, completo, como debe ser.
¿Por qué no lo ponen? Por flojos, por soberbios o porque les gusta dejar la puerta entreabierta.
Entonces mi crónica de hoy va así: No, no es ley antimemes. Es ley antifraudes mal hecha. Oportunista la oposición que la usa para victimizarse, e irresponsable Morena que no la blinda para que no se convierta mañana en lo que hoy jura que no es.
Y se lo digo con todo respeto a usted que me lee: amable lector, si usted encuentra en el dictamen el artículo donde diga o sugiera castigo a memes, parodia o crítica, hágamelo saber para rectificar mi postura. Aquí no defendemos a la cuarta transformación, defendemos lo justo.