Dr. Adán W. Echeverría-García

El sabio no debe atacar la mentira sólo a golpes

de espada sino también a golpes de lengua

Umberto Eco

Asistimos a un nuevo acto de violencia nacional, que a algunos nos parte el corazón, pero en las redes sociales vuelve a dar tanto qué pensar, sobre las actitudes de una enorme parte de la sociedad que evidencia, más allá del morbo, la inaudita falta de empatía ante los sucesos.

Cada quien lo contará como lo intente entender: Un menor de seis años sobrevive a una masacre perpetrada contra su familia. El menor se encontraba en el mismo sitio, pero escondido bajo una cama. Lo que se ha narrado proviene de una narrativa expuesta por las autoridades: el asesino llegó pasadas las 17 horas al departamento de sus víctimas. Le abrió la puerta una mujer embarazada quien le dijo que su esposo, la persona por la que preguntó, no se encontraba en el departamento; el asesino sometió a la mujer a punta de pistola e ingresó al departamento; la amarró de pies y manos, tapándole la boca; lo mismo hizo con la hija de 3 años, y luego disparó contra la mascota, un perro de raza pequeña que no paraba de ladrar. Una trabajadora del hogar tenía a resguardo al hijo mayor de seis años, en una habitación, y, al escuchar los disparos, salió a enfrentar al asesino, quien corrió tras ella disparándole por la espalda, pero no percatándose que el pequeño de 6 años se mantenía escondido. Con todas estas muertes encima, el asesino esperó dentro del departamento a la persona a quien fue a buscar y cuando llegó a su hogar a las 19 horas, fue sometido y amarrado a una silla, para luego ser asesinado con una bala en la cabeza. La seguridad del edificio comenzó a golpear la puerta del departamento, alertados por los vecinos, y al no recibir respuestas llamaron a la policía; el asesino logró escapar del edificio, y cuando la policía logró entrar por la fuerza, encontraron a las personas asesinadas, escucharon los sollozos del menor y dieron con él. Esto ocurrió pasadas las 12 de la noche. Doce horas más tarde lograron la captura del asesino.

Se ha filtrado en investigaciones periodísticas que el asesino y el hombre víctima, esposo, padre de la menor, dueño de la mascota y jefe de la empleada doméstica, eran socios en negocios de Airbnb, una plataforma internacional, en la que las personas se hacen de predios, los remodelan, y ponen a la renta para el turismo nacional e internacional; y que desde hace varios, por falta de regulaciones locales, están siendo utilizados para fraudes de diversos tipos: desde pagos anticipados por rentas en fechas que no son respetadas, hasta arrebatar predios a dueños originales, usarse como casas de seguridad para criminales, de aparentes domicilios para factureras de presta nombres involucrados con empresas que no existen, y hasta en lavado de dinero.

Ha trascendido que el asesino de esta familia, socio de la víctima, el esposo y padre de familia, está siendo demandado al menos por 11 personas por fraude; a quienes «robó decenas de miles de pesos» mediante la empresa de rentas vacacionales y administración de propiedades de lujo conocida como NOMAD Property México que, aunque ha ido cambiando de nombre, lleva operando fraudes en México desde el año 2003; y cuando comienzan las acusaciones para Diego Sebastián Rosen Ferlini, el dueño de esta empresa, el detenido y supuesto multihomicida, el personaje cambia el nombre de la marca, y así ha operado por más de 20 años en Valle de Bravo, del Estado de México y otros espacios turísticos de este país. 20 años con negocios sin registrarlos en Hacienda, en temas de salud y medicinas, de alimentación y de bienes y raíces. 20 años de impunidad, haciéndose el millonario mediante el fraude, el robo, y ahora llegando hasta el asesinato.

Seguimos normalizando tanto la violencia que los comentarios han sido: «En qué estaría metido el esposo», «Con razón tenía un penthouse, esa banda a nadie en México le importaba, no tenía todo es varo por su música». «Solo importan los millonarios y los ricos, nadie pone el nombre ni de la trabajadora doméstica, porque seguro a nadie le importa ella, y es quien salvó al niño». No es posible tener tan poca empatía.