CUADRANTE POLITICO——-POR  FERNANDO  ACUÑA  PIÑEIRO—-

————–

 ¿Qué episodios están por vivirse en la situación  del grupo Tabasco, ante la política del Departamento de Estado norteamericano? ¿Y que significado o consecuencia a futuro puede implicar el respeto y las atenciones  con las cuales Washington mira a García Harfuch, en contraste con la humillación contra el hijo de AMLO, al retirarle la visa?

 A continuación un breve análisis sobre el tema:

 Actualmente el  sexenio de Claudia Sheinbaum  se mueve básicamente sobre dos carriles. El primero es el  de los programas sociales y la narrativa humanista fundada por el obradorato conocida como  4T; el segundo corresponde a la guerra institucional contra la delincuencia organizada y por lograr abatir el problema estructural más nefasto del último medio siglo en México: la inseguridad.  

  Hay que decirlo, sin rodeos: AMLO le heredó a su sucesora, un país de reconciliación social, saldando una profunda deuda con los más pobres, los excluidos de la bonanza neoliberal. Pero también le legó un lastre de grupos violentos cuyas finanzas y negocios nunca fueron intervenidos, lo cual los fortaleció enormemente.  

 Justamente por esta ventana de  realidad social que amenazaba con vulnerar el gobierno capitalino de izquierda y debilitar la carrera política de la entonces jefa de gobierno en la CDMX, (Claudia Sheinbaum), se da el arribo de quien se desempeñaba como modesto titular de la agencia de investigación criminal, a nivel federal. Harfuch ingresó así a una elite de poder de izquierda hasta entonces  impenetrable, prácticamente cerrada a extraños.

 El encuentro entre Harfuch y Sheinbaum se dio en 2019, cuando hipotéticamente el entonces titular de Seguridad, Jesús Orta se lo habría recomendado. Aunque para efectos de análisis político, se dice que su padrino real, fue el entonces poderoso Julio Scherer Ibarra.

  El atentado ocurrido en el 2020, donde Harfuch recibió varios impactos de bala y mataron a sus escoltas, consolidó una relación muy fuerte de lealtades y de confianza entre OGH  y su jefa Sheinbaum.

  Justo a partir de este suceso, la carrera policiaca, se convirtió en un notable  crecimiento  político. Harfuch ascendió vertiginosamente, convirtiéndose en fuerte aspirante a gobernar la CDMX. Ya desde entonces, el ala obradorista le cerró el paso.  Pese a ello, Harfuch demostró un fuerte arrastre popular, al ganar un escaño en el senado de la república.

 La historia posterior, ya la conocemos: Sheinbaum le otorgó todo su apoyo, dotándolo de un mega poder, en la  centralización de la estrategia de seguridad federal.

  Los resultados obtenidos por OGH, representan  uno de los trofeos más importantes de las políticas públicas trazadas por la presidenta Sheinbaum. En materia de delitos, dolosos, de alto impacto y delitos específicos, los números han bajado sensiblemente a porcentajes históricos.

  Se ha logrado el decomiso de más de 98 millones de litros de combustible en 26 estados de la república, apenas durante el primer año. Se han desmantelado más de 2 mil tomas clandestinas de petróleo. Han sido detenidos más de 63 mil 500 personas relacionadas con delitos de alto impacto.  

 Pero lo más importante de todo esto, es que Harfuch es actualmente considerado como el funcionario de la administración Sheinbaum, más confiable para el gobierno de Estados Unidos.

    Diarios como el New York Times han calificado a  Harfuch como el principal enlace de inteligencia entre México y las agencias de seguridad norteamericana.

   Funcionarios clave de la administración Trump, como el Secretario de Estado Marco Rubio, han expresado elogios para Harfuch, y entre ellos existe una comunicación muy directa y cordial. En su momento MR  ha expresado indirectamente un reconocimiento a la labor de Harfuch, calificando la actual relación, como una cooperación histórica.

 Es el mismo Marco Rubio, al cual Andy López Beltrán acaba de llamar “jefe de pandilla” autor de “burdas y perversas canalladas” y con un “estilo hitleriano”.

 En marzo de este año, algunos diarios mexicanos informaron sobre la reunión de Harfuch con el titular de la DEA, Terrance Cole, señalando que OGH  había pactado una alianza de inteligencia con Washington.

 Las diferencias son evidentes: mientras USA describe a García Harfuch como un profesional y enlace clave, está evidenciando, acabando con la imagen pública del  hijo del patriarca de la 4T en el país.

 Al final , suena pertinente , la siguiente pregunta:

 ¿Alguien está aprovechando la coyuntura, para deshacerse políticamente de los tabasqueños,  perfilando la sucesión presidencial, por cauces seguros, y con el aval de USA?