Adán Echeverría

¿Se trata de un activismo genuino en pro del medio ambiente y del manejo, protección y conservación de las especies silvestres o una necesidad de reflector, interacción de redes sociales?

En meses recientes hemos visto a personajes que un día se suben a una lancha, convocan a las lentes de las televisoras, portales de noticias de internet, suben a una lancha y viajan en el mar para gritar su enojo ambientalista contra los varios ejercicios que SpaceX en Boca Chica, realiza en el lado americano cerca de la boca del Río Bravo; días después ves al mismo personaje cobrando 100 pesos por un guante (no un par, uno) para liberar crías de la especie de la tortuga marina Lora (Lepidochelys kempi); decenas, cientos de estas crías liberadas por niños, niñas, adolescentes; no sabemos dónde quedan los informes, cómo se trabaja dicho campamento, pero sí se sabe que hay otro campamento algunos metros hacia el sur de Playa Bagdad que tiene años y años trabajando.

Lo cierto es que me tocó participar en una de estas liberaciones. Esa mañana el mar estaba sumamente picado, había mucho oleaje, viento y llovizna, aun con ello la liberación se realizó comenzando cerca de las siete de la mañana. A eso de las nueve y media, cerca de doscientos metros hacia el norte, yo me bañaba en el mar con mi hijo de nueve años, y pasaban nadando junto a mí crías de tortuga, intentando aún remontar el oleaje, lo que no lograban hacer; sí, esas mismas que habían sido liberadas en el evento social y turístico.

¿Realmente la liberación de las crías se está llevando a cabo de la manera correcta, o se están lanzando crías al mar, para posar ante la foto, cobrar dinero, monetizar en redes, y que las crías perezcan? No está de más señalar que 1 de cada mil tortugas llega a la edad reproductiva, y mal favor le hacemos a la especie haciendo un manejo inadecuado de la especie. Pero ¿cuáles son los permisos que se tienen para esta actividad? ¿Tienen permiso de uso de la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT) y de la Dirección General de Vida Silvestre para un aprovechamiento no extractivo? Porque no se trata de: Quiero salvar tortugas y que me aplaudan; se necesitan permisos; permisos que no otorga el Ayuntamiento sino la Federación, y se necesitan estudios, documentos probatorios de la capacidad que se tiene para realizar esta actividad. Y deberían de estar entregando informes que detalle el número de hembras anidantes por temporada, si se realizan marcajes, cuántos huevos por nido, crías liberadas, crías nacidas muertas, huevos eclosionados. Todos estos datos nos ayudan a conocer el estado poblacional de la especie.

Luego vemos que también tiene una UMA, al parecer creada en el 2011, para que se le entreguen leones, tigres de bengala, tortugas de agua dulce; supongo que así es como está dada de alta esta unidad de manejo y conservación de la vida silvestre ante la Semarnat, y también supongo que debe contar con los Planes de Manejo adecuados para cada una de esas especies que dice tener la capacidad de atender. Vemos que se habla de viajes en helicóptero para el traslado de fauna silvestre decomisada. Y entonces uno le pregunta a la comunidad veterinaria y poco o nada saben de esta persona, nada más lo que no cesa de aparecer en redes sociales: es veterinario graduado en 2019, tuvo un premio como ambientalista en 2022, por lo que es visto por toda la ciudadanía como un súper héroe ambientalista, a quien le estás a punto de levantar un monumento en la plaza principal de la ciudad.

La fauna silvestre, la vida silvestre no son un juego, ni un lindo pasatiempo; su manejo y conservación tiene que ser tratado con profesionalismo; y para eso existen leyes, normatividad que debe ser vigilada, y por ello es que la información debe hacerse pública; debe constar que se tiene la UMA registrada, que se tienen los permisos para el manejo de cada una de las diferentes especies, los planes de manejo, los permisos de transportación, existen normas oficiales mexicanas para cada uno de estos detalles. Esperamos que así ocurra.

Se sabe también de otro rescatista de fauna, que ahora trabaja asociado a un grupo de ambulancias privado, y ya la sociedad dice que éste rescatista está perdiendo credibilidad porque se sospecha de un mal manejo que realiza en mapaches y zarigüeyas, no liberándolas sino sacrificándolas para aprovechar ciertos aceites. Este «rescatista de fauna» no es ni veterinario, ni biólogo; pero con dedicación lleva años en apoyo a la ciudadanía.

Lo mismo que otro ambientalista, al parecer contador de profesión, que se ha dedicado a la reforestación de áreas verdes de la ciudad, con especies de la región. Bien harían todos y cada uno de ellos en profesionalizar más su labor, en participar en la divulgación de las normas y leyes ambientales, para el conocimiento de todos. Y empezar por decirle a toda la ciudadanía: Que todas las especies de la vida silvestre están protegidas por las leyes mexicanas, y solo se pueden aprovechar, comercializar, si provienen de una UMA, una unidad de manejo y conservación de la vida silvestre, registrada ante la Semarnat.