La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

El gabinete del gobernador de Tamaulipas tiene dos tareas fundamentales, en el sistema político tamaulipeco: ayudar a la buena gobernanza y ser semillero de potenciales candidatos a diferentes cargos de representación popular. Es una invención construida por la sapiencia de Emilio Portes Gil.
Está más que evidente: nos sigue dando cátedra, el expresidente.
Claro: eso sucede cuando tenemos factores de poder con inteligencia y una vista prospectiva en la tarea de gobierno. Cuando ocurre lo contrario: una visión inmediatista y patrimonialista del quehacer público, se pudre todo objetivo social de las aristas de la autoridad.
¿Qué ocurrió en nuestra entidad?
¿Los elementos del gabinete estatal, apuntalaron en su ejercicio al gobernador Américo Villarreal Anaya?
¿Ese gabinete permitió la emergencia de cuadros para la competencia electoral en el 2027 y 2028?
Ninguna de esas expectativas se cumplió.
Ahora tenemos un gabinete que se tiró a la hamaca y permitió que factores ajenos a su competencia -familiares de Villarreal Anaya- mangonearan sobre todo las áreas financieras de la mayoría de los secretarios y demás instituciones. Tal hecho, condujo a un evidente quebranto presupuestal de la mayoría de los presupuestos y tiene con el susirio a los responsables nominales -el de facto está felizmente paseando en Saltillo- ante tanto trastupije que deben cubrir y encubrir.
En ese penoso caso, están los secretarios de salud, Ricardo Guerrero Morales y el de finanzas, Carlos Irán Ramírez González; personero de la guachicolera, reina de las ludópatas, que reside en Matamoros.
Estos dos sujetos, ubicados en las más altas responsabilidades del gobierno estatal, no cumplen con las tareas del gabinete: auxiliar al buen gobierno y estar en el cuadrante de las posibilidades pars ser candidatos.
Guerrero Morales, actúa como un añoso burócrata jubilado; deja que otras manos se metan al presupuesto de la secretaría a su cargo, llevando a la institución a la quiebra médica y a la debacle de la atención, sobre todo, para los más desprotegidos.
Permitió la reincorporación al sistema de salud, de viejo pillos expertos en manejos financieros turbios.
Es decir: cambió para empeorar.
Ramírez González, toda su habilidad está puesta en afanes recaudatorios soslayando las tareas para el desarrollo y el crecimiento económicos del estado.
¿Qué obra pública es para presumir en Tamaulipas, producto del ingreso en la entidad?
¿Alguna construcción emblemática para el orgullo futuro de los tamaulipecos?
En términos históricos, es el sexenio más corto en la historia de Tamaulipas: los primeros tres años, cogobernó con Francisco García Cabeza de Vaca; los tres restantes, cogobernará con su familia y sin su gabinete.