Reflector/Gilda R. Terán.
Y todo empezó en el año 1900, cuando los hermanos Pedro J. y Adalberto J. Argüelles,
decidieron donar un gran lote al Gobierno del Estado, el cual se optó para construir un
espacio comercial en donde victorenses pudieran ofertar sus productos, artículos a modo de
sobrevivencia.
Así, inicio la historia de trincheras de luchas de amor y de esfuerzo de familias que se
dedicaban a la venta comercial de sus productos, por lo que en 1901 daban rienda suelta los
“maestros” de “la pala y el ladrillo”, para la construcción del edificio histórico hoy mercado
Arguelles.
Según, los anales históricos, este centro comercial se inauguró en 1906, y corriendo el año
1915 era muy reconocido como “El Parián”, en esta perla tamaulipeca como uno de los
negocios mas asediados por la gama de producto oferentes y la clientela popular de las
zonas rurales y por supuesto los citadinos que acudían a surtir sus despensas, las frutas,
legumbres, animales de crianza del campo.
y en 1922 recibió oficialmente el nombre de Mercado Pedro J. Argüelles, en homenaje al
gobernador que impulsó su creación, a lo largo de su historia que rebasan los cien años, ha
sufrido una serie de altibajos, pero aún siguen de pie dando historias de éxito y fortaleza.
Era una fiesta de mucha algarabía, ver en este mercado a quienes ofrecían al mejor postor
en aquellos tiempos sus animalitos como las gallinas de rancho, que con su cacaraqueo,
invitaban a un delicioso y reconfortante caldo, además en tiempo de invierno los chivitos y
borregos eran muy asediados, claro que con su gemir daba dolor comprarlos y sacrificarlos
en platillos suculentos, es decir era común que los vendedores ofrecieran sus animalitos aún
con vida.
Le cuento, que la clientela era muy variada pues los niveles sociales en aquellos tiempos,
no daban mucha importancia a las apariencias, no eran relevantes, por lo tanto, en los
pasillos de este majestuoso mercado, se podía uno topar con mujeres “copetonas” de
“rancio abolengo” así como humildes mujeres de las zonas del campo y de esta ciudad.
A través de los años, se recuerda dos grandes incendios de este vetusto edificio, pero no
obstante de la adversidad, este mercado se resiste a morir, sigue prevaleciendo, con todas
sus historias de luchas de amor y perseverancia de los locatarios que dan vida con todas las
anécdotas de supervivencia.
Y hoy por hoy, el Gobierno del Estado, va al rescate de histórico centro comercial, para
seguir dando vida y contar muchas historias a través de los años, se contempla obras de
conservación, restauración y zarpazo de tigre.
En este sentido, el secretario SEDUMA, Karl Heinz Becker Hernández, ya tuvo encuentro
con el director ITAVU, Germán Fernández Guzmán, con locatarios del mercado Arguelles,
para afinar detalles sobre este tema, adelante y en hora buena por conservar las tradiciones
de este histórico espacio comercial.
“BAJO EL SOL TODO TIENE SU TIEMPO”.
En esta vida hay tiempo para todo, menos para rendirnos, y es que si optamos por no
claudicar, se despiertan nuestras fortalezas, se activan nuestras emociones y la voluntad se
vuelve indestructible.
Verá usted, el ser humano tiene la capacidad para reiniciarse tantas veces como sea
necesario para avanzar y cumplir sueños, y sin importar si el camino tenga obstáculos, ya
sea largo o corto.
Seguramente que tendremos épocas, en que habrá giros inesperados en nuestros destinos,
en los cuales nos sentiremos incapaces para manejar situaciones no previstas.
Y es que en este viaje de la vida habrá días borrascosos, pero también alumbrará el sol, y
bueno en esta cotidianidad del diario vivir, cuando elegimos no rendirnos, brillamos tanto
como el astro rey.
Debemos entender que la fuerza de voluntad es un recurso que se debilita, ya que en
ocasiones la motivación y el desánimo, es lo que prevalece, pero no podemos rendirnos,
hay que sobreponernos y enfrentar todos los momentos inicuos.
Hasta la próxima.
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