Expediente
Azahel Jaramillo H.
En estos días calurosos se cumplen seis años del fallecimiento del periodista José Walle Juárez. Murió en 2020 a los 66 años de edad. Todo un personaje que supo vivir intensamente: fue compositor, fue político (llegó a ser Diputado del Congreso del Estado). Pero lo suyo, lo suyo, fue el periodismo en donde con trabajo diario, paso a paso, de aprendiz de reportero llegó a ser Sub Director de El Diario de Victoria, y presidente de la Asociación de Periodistas de Victoria.
A finales de los años 80tas andaba Pepe Walle en sus treinta y tantos años. En El Diario cumplía él dos funciones: era el reportero de Aeropuerto y era el Jefe de Redacción. Para cumplir su primera tarea salía muy tempranito de su casa con muy amplio patio —donde vivía con su esposa e hijos—en la colonia López Portillo… y llegaba a las oficinas del periódico en el 20 Allende donde ya le tenían preparado un paquete con unos 50 ejemplares y se dirigía al aeropuerto Pedro J. Méndez donde entrevistaba a políticos, funcionarios, empresarios y artistas que iban y venían a la capital del estado.
Recuerdo claramente que el cantante tamaulipeco Cuco Sánchez iba a venir al Feria de Victoria y Pepe Walle, feliz, me contaba…»Va a venir Cuco Sánchez, yo lo admiro mucho, ya sabe es el paisano que compuso… de Altamira, Tamaulipas traigo esta alegre canción!». Total que llegó el dichoso día. El canta-autor bajó del avión. Y Walle, con todo el entusiasmo de fan y reportero a la vez, lo abordó. Pero Cuco Sánchez no andaba de humor, le medio contestó las preguntas, y luego, soberbio, ya no quiso saber nada de su fan-reportero.
–¿Cómo le fue con Cuco Sánchez?, le pregunté al verlo por la tarde.
–«¡Nombre, ni me lo mencione! ¡Inche pelao sangrón!»
Y es que además de su pasión por el periodismo, Pepe Walle también tenía pasión por la música, compuso un buen de canciones, y el grupo «Los Hermanos Quintana» grabó profesionalmente, con su financiamiento, tres cassettes con sus creaciones. Bien que recuerdo las varias noches que en su oficina de Subdirector, diseñaba la portada del periódico y convivía con par de acordeonistas.
También por esos años se aplicó para organizar a la gente de diversos diarios, integrando la Asociación de Periodistas de Cd. Victoria. Hasta el Gobernador de aquel entonces, Dr. Emilio Martínez Manautou nos recibió en su despacho de Palacio de Gobierno. A su toma de protesta concurrió el Rector de la UAT, José Manuel Adame Mier, el alcalde Jaime Rodríguez Inurrigarro y un sinnúmero e personalidades.
Incursionó en la política. Y llegó a ocupar una curul en la sede del Congreso. En un momento dado hacía campaña con el candidato propietario a diputado, y él como suplente a diputado. Y recuerdo que un día, en un mitin, el candidato propietario le cede el micrófono, y dice entonces Pepe Walle …»ya aquí el candidato les hizo varias promesas…¡nomás les digo, si aquí el licenciado no les cumple, aquí está su amigo Pepe Walle, que no les va a fallar!»
Todo un personaje Pepe Walle. En algún diciembre en las oficinas del periódico lo recuerdo muy feliz. Nos acababan de pagar el aguinaldo. Y ya ven que en aquella época te pagaban con dinero en efectivo. Nada de cheques, ni depósitos bancarios. Y Pepe Walle, bien feliz, desplegó los billetes de cien pesos como abanico, para echarse aire en la cara, bien contento. Y vaya que era un buen de aguinaldo, pues era el Subdirector.
La última ocasión que lo saludé –unos cinco meses antes de su fallecimiento — fue en una funeraria. Lo vi rebosante de salud. Llegó acompañado de su esposa María Guadalupe García de Walle. «Vengo a cumplir con el amigo que se nos adelantó», me dijo.
Debo anotar, que uno de sus hijos, Alfredo Walle es eficiente reportero de TV Azteca Victoria
¿Su canción favorita? Me entero ahora: Dos hojas sin Rumbo: «Si yo ni siquiera me acuerdo de ti/Pa que andas contando que ya te perdí /Mejor haz de cuenta que fuimos tú y yo/Dos hojas sin rumbo que el viento arrastro». Así, Don Pepe Walle. (NOS VEMOS).
Azahel Jaramillo