Crónica del Descaro: 

Por José Gregorio Aguilar 

 Julio  15 de 2026

Miércoles 15 de julio. 7:35 am. Café negro, sin azúcar, como me gusta la verdad. Abro el Diario y me escupe el titular: «Minimiza Sheinbaum caso Marina del Pilar». Escupo el café. No por caliente. Por el chiste.

Porque resulta que en este país, hablar con gringos es como el alcohol: depende quién lo sirva. Si lo sirve una gobernadora de Morena, es “cooperación binacional”. Si lo sirve una del PAN, es “violación flagrante a la Ley de Seguridad Nacional”. Salud.

Lección 1: Consiga un abogado de Florida. 

Marina del Pilar, gobernadora de Baja California, quería su visa de regreso. Trump se la canceló en mayo del 25. Normal. A su esposo, Carlos Torres, lo investigan allá por narcotráfico, lavado y tráfico de armas. Detalles.

¿Solución? Contratar a Michael Nadler, exfiscal federal en Florida. Porque cuando a uno le niegan la visa para ir a Disney, lo lógico es buscarse al abogado que metió al Chapo al bote. Es como llevar bazooka para matar una mosca. O para matar un expediente.

Se filtra un audio el 23 de junio. Se oye a Marina negociando, pidiendo que no se filtre la plática. “Ya lo aclaró”, dice la Presidenta. Dos veces. “Ya lo aclaró, ya lo aclaró”. Como cuando uno le repite al niño que no se comió las galletas. Si lo dices dos veces, se vuelve cierto.

Lección 2: Si es de Morena, es “mesa de seguridad”. Si es del PAN, es “traición”. 

Omar García Harfuch, el Secretario, nos ilumina: en el audio de Marina no hay delito. Solo se habló de “incidencia delictiva diaria”. O sea, lo que sale en cualquier periódico de BC. Nada sensible. Puro chisme de lavadero.

Ahora vámonos a Chihuahua. Abril de 2026. Dos agentes de la CIA mueren en un accidente. Regresaban de un operativo antidrogas. Ahí sí pegó el grito Palacio Nacional: “¡Violación flagrante!” ¿Por qué? Porque el gobierno de Maru Campos, del PAN, no avisó que andaban gringos armados en su tierra.

A ver si entiendo la jurisprudencia: Si le cuentas a un gringo por teléfono que asaltaron un Oxxo en Tijuana, es cooperación. Si el gringo se mata en una carretera de Chihuahua después de andar cazando narcos, es delito.

Apunten, gobernadores: La Ley de Seguridad Nacional tiene artículo 33, pero también tiene código postal.

Lección 3: El esposo es “asunto personal”. Hasta que deja de serlo. 

A Carlos Torres lo investigan en http://EE.UU. Pero la visa de Marina es “asunto personal”. Claro. Como si mi esposa debiera en Coppel y el cobrador me quitara a mí el crédito. “No, lic, yo no compré la tele”.

Y el abogado de Florida ya no es su abogado, dice Marina. Lo contrató “porque se trata de temas legales”. Obvio. Uno no va con un coyote cuando puede ir con el director del ICE.

Conclusión del Manual: 

Si usted es gobernador y quiere hablar con http://EE.UU., primero revise su credencial de elector. Si dice “Morena”, marque directo. Pida “mesa de seguridad”, lleve abogado gringo y repita que “ya lo aclaró”. No pasa nada.

Si dice “PAN”, mejor mande un mail. Y rece que no se muera nadie.

Mientras tanto, en ciudad Victoria, Tamaulipas, seguimos esperando que alguien nos explique por qué la visa de una gobernadora cabe en la sección de “vida privada” y la muerte de dos agentes cabe en la de “seguridad nacional”.

Spoiler: No nos lo van a explicar. Porque en la frontera, el único que no tiene visa para opinar es el ciudadano.

Y todavía nos preguntan por qué uno toma el café sin azúcar. Y por eso, cada sorbo amargo sabe más honesto que cualquier “ya lo aclaró”.