Columna Rosa, sólo para Mujeres.
Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.
Durante el año 2026, Tamaulipas comienza a narrarse a sí mismo de otra manera: ya no solo como frontera con problemas de violencia, sino como un corredor económico que busca ser seguro y humanista, donde la seguridad deja de ser un discurso abstracto y se traduce en condiciones reales para vivir, trabajar, invertir y transitar.
Esto se sostiene en un dato contundente: en enero de 2026 se registraron 14 homicidios dolosos, la cifra más baja para ese mes en los últimos diez años, lo que representa apenas el 0.9% de los casos nacionales.
Esta disminución se inscribe en una tendencia de largo aliento, donde entre 2018 y 2025 el promedio diario de homicidios dolosos bajó 80%, y de 2023 a 2025 se logró una reducción de 57% en este delito, es decir, el “antes” no solo era la estigmatización de un estado violento, sino una realidad estadística que afectaba el día a día, la confianza ciudadana y las decisiones de inversión.
El propio gobierno de Américo Villarreal Anaya (AVA) ha insistido en que “la seguridad hoy se siente en la vida diaria de los tamaulipecos”, ligando la estrategia de seguridad con un proyecto de desarrollo que busca resultados acumulativos y de largo plazo.
La coordinación con fuerzas federales permitió que Tamaulipas se ubique en los primeros meses de 2026 entre las entidades con menor incidencia de homicidio doloso, ocupando lugares medios-bajos en la tabla nacional, pero con una trayectoria descendente sostenida desde 2015.
Desde esta perspectiva, la frontera de riesgo empieza a ceder espacio a una frontera de oportunidad.
El desarrollo de este corredor económico seguro se manifiesta en decisiones concretas: la construcción de 15 Estaciones Seguras en la franja ribereña fronteriza, con una inversión de 869 millones de pesos y un avance del 70%, orientadas a proteger el flujo comercial hacia el Puerto Norte de Matamoros y la sede de la Agencia Nacional de Aduanas de México en Nuevo Laredo.
Estas instalaciones, ubicadas cada 25 kilómetros, buscan garantizar vigilancia y auxilio carretero para el transporte de mercancías, ofreciendo certeza a transportistas y empresas que dependen de rutas seguras para competir.
El “después” comienza a verse en corredores logísticos donde la presencia del estado ya no es sinónimo de miedo, sino de acompañamiento, infraestructura y reglas claras para el comercio exterior.
En ese “después”, la Universidad Autónoma de Tamaulipas se vuelve pieza clave al orientar más de 200 proyectos de investigación aplicada y desarrollo tecnológico a resolver problemáticas prioritarias del estado, desde la infraestructura portuaria hasta la gestión de riesgos y el cuidado del medio ambiente. La UAT trabaja junto con los tres órdenes de gobierno en estudios para el Puerto Norte de Matamoros, el Puerto Seco de Ciudad Victoria, atlas de riesgo, investigaciones hidrometeorológicas y evaluaciones ambientales que dan sustento técnico al nuevo corredor económico seguro.
Además, la Universidad acompaña la agenda productiva del gobierno estatal coordinando proyectos ejecutivos para certificar la calidad ganadera, fortalecer la inocuidad alimentaria y aprovechar mejor los mercados de exportación, lo que contribuye a que el desarrollo económico de la frontera sea competitivo y sostenible. Esta vinculación se apoya en cuerpos académicos consolidados, posgrados fortalecidos y una política institucional 2024‑2028 que pone al centro la pertinencia social del conocimiento.
Los beneficios para Tamaulipas se despliegan en varios planos: mejora la imagen del estado frente a inversionistas, se fortalece el comercio internacional y las rutas que antes eran asociadas con riesgo se resignifican como espacios de tránsito ordenado, con potencial para diversificar la economía y generar empleo.
Al reducir la violencia letal y ampliar la infraestructura de seguridad, se abre también la posibilidad de que el tránsito de personas —incluyendo población migrante— se dé en condiciones más dignas y menos vulnerables al delito.
Desde una óptica humanista, este cambio no puede medirse solo en porcentajes, sino en vidas que ya no se pierden y en proyectos que dejan de cancelarse por miedo.
La apuesta del gobierno estatal por un corredor económico seguro, acompañada por la UAT como aliado científico y formador de talento, implica reconocer que la seguridad es un derecho y un requisito para el desarrollo, y que el crecimiento económico solo tiene sentido si se traduce en bienestar tangible para la población.
En la medida en que Tamaulipas logre consolidar esta transformación, la frontera dejará de ser línea de fractura y podrá convertirse en puente de oportunidades compartidas, donde la estadística del delito ceda lugar a la estadística del empleo, la inversión, la ciencia aplicada y la esperanza cotidiana.