Palabras libres

Por Edgar Joel Yépez Ibarra

Nos duele el presente, nos preocupa el futuro, y sabemos reconocer que nuestro país atraviesa días difíciles, en realidad sumamos décadas de dolor social; pero es precisamente ahora cuando más debemos abrazar la educación y los valores que nos sostienen.

No nos cansemos de sembrar en el alma y cuidarla, y volver a sembrar con la paciencia de quien desea un México mejor, para restaurarla hasta que la honestidad y el respeto florezcan en cada familia y en cada rincón, para encaminarnos a la reconciliación y a escenarios de mayor humanidad.

Confiemos en que una nueva generación de jóvenes —y todos aquellos que decidan sumar su esfuerzo por el bien común — abrazarán el tesoro del conocimiento, el crecimiento y la ética, para devolvernos el decoro, el respeto y la confianza.

En este gran escenario que es la existencia, dejemos de ser solo testigos del dolor; transformémonos en arquitectos de un ser humano más digno y compasivo.

Mantengamos la fe encendida y recordemos que los renacimientos más hermosos de la historia siempre han florecido para sanar los tiempos de mayor adversidad.