#DESDELAFRONTERA 

POR #PEDRONATIVIDAD 

Hace exactamente dos años, Carmen Lilia Canturosas ganó la elección que le permitió convertirse en la primera alcaldesa de Nuevo Laredo en lograr la reelección consecutiva. Hoy, a unos meses de entrar al último año de su segundo mandato, vale la pena hacer una pausa y revisar qué ha ocurrido durante estos cinco años de gobierno. 

Y la realidad es que hay una palabra que define este periodo… Transformación. 

Porque más allá de filias partidistas, simpatías o diferencias políticas, resulta complicado recorrer Nuevo Laredo sin encontrar alguna obra, una vialidad rehabilitada, una escuela renovada, un parque recuperado o un proyecto en marcha que lleve el sello de esta administración. 

La apuesta ha sido clara desde el primer día, invertir en infraestructura. 

Mientras otros gobiernos se conformaron con administrar la ciudad, el actual decidió modificarla. Pavimentaciones, recarpeteos, drenajes sanitarios, ampliaciones de redes hidráulicas, alumbrado público, espacios deportivos, plazas y obras educativas han cambiado el rostro de una ciudad que durante años acumuló rezagos. 

Pero quizá el mayor acierto de Carmen Lilia no ha sido únicamente construir obras. 

Ha sido entender que en política moderna los resultados no llegan cuando los gobiernos compiten entre sí, sino cuando trabajan en la misma dirección. 

Desde el inicio del gobierno estatal, la alcaldesa encontró en Américo Villarreal un aliado estratégico para impulsar proyectos que durante años permanecieron guardados en los cajones burocráticos. La coordinación entre municipio y estado comenzó a generar resultados visibles en infraestructura, salud, desarrollo económico y servicios públicos. 

Y cuando muchos pensaban que ese era el techo, llegó un nuevo factor. 

La llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República terminó de colocar a Nuevo Laredo en una posición privilegiada dentro del mapa nacional. 

No es casualidad que la sede de la Agencia Nacional de Aduanas de México se encuentre en esta frontera. 

No es casualidad que el proyecto ferroviario de pasajeros contemple a Nuevo Laredo como punto estratégico. 

No es casualidad que los proyectos federales de logística, comercio exterior e infraestructura tengan constantemente como referencia a esta ciudad. 

La razón es sencilla, Nuevo Laredo dejó de ser visto únicamente como una frontera y comenzó a ser entendido como un activo estratégico para la economía nacional. 

Y ahí radica el verdadero fondo político de estos cinco años. 

Mientras otros municipios siguen peleando por recursos, Nuevo Laredo se encuentra sentado en la mesa donde se toman las decisiones. 

Mientras otros alcaldes buscan abrir puertas en Ciudad Victoria o en Palacio Nacional, Carmen Lilia ha construido una relación institucional que le ha permitido gestionar inversiones históricas para la ciudad. 

Por supuesto que quedan pendientes. Siempre los habrá. Una ciudad que crece al ritmo de Nuevo Laredo jamás termina de resolver todos sus desafíos. 

Pero cuando se analizan los resultados, las obras, los proyectos estratégicos y la posición que hoy ocupa la ciudad dentro de Tamaulipas y de México, resulta evidente que algo cambió en estos cinco años. 

Y ese cambio tiene nombres y apellidos. 

La coordinación entre Claudia Sheinbaum, Américo Villarreal y Carmen Lilia Canturosas ha construido una ruta que pocos imaginaban hace algunos años. 

Una ruta que no sólo ha transformado la infraestructura de Nuevo Laredo, sino que ha consolidado a la ciudad como la principal puerta comercial del país. 

Porque hoy, más que una frontera, Nuevo Laredo es una plataforma económica nacional. 

Y mientras la Federación, el Estado y el Municipio continúen remando en la misma dirección, la ciudad seguirá fortaleciendo un papel que ya pocos discuten, ser el verdadero motor económico de Tamaulipas y uno de los motores económicos más importantes de México. 

EL TRUKO LLEVA MANO EN NUEVO LAREDO 

En política, las fotografías suelen hablar más fuerte que los discursos. Y este fin de semana, en Nuevo Laredo, una celebración de cumpleaños terminó convirtiéndose en un mensaje político imposible de ignorar. 

El festejo de la siempre apreciada Laura Zárate Quezada reunió a buena parte de la crema y nata del panismo neolaredense. Hasta ahí todo normal. Lo interesante fue observar quiénes llegaron, quiénes convivieron y, sobre todo, quiénes decidieron aparecer juntos. 

Ahí estuvieron el ex alcalde Enrique Rivas, la ex candidata Yahleel Abdala, el regidor Félix «El Moyo» García, dirigentes, operadores y cuadros importantes del PAN fronterizo. Pero también hicieron acto de presencia Gloria Garza y César Verástegui Ostos, «El Truko», la fórmula que busca quedarse con la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional. 

La imagen manda mensaje. 

Desde hace semanas, Gloria y “El Truko”, ya habían recibido el respaldo de figuras relevantes de Nuevo Laredo como Alma Rosa Castaño e Iliana Medina durante su presentación. Sin embargo, el escenario cambió cuando Iliana decidió abandonar ese proyecto para sumarse a la campaña de Omeheira López y Francisco Javier Garza de Coss, la fórmula identificada con el ex gobernador Francisco García Cabeza de Vaca. 

Muchos pensaron entonces que el respaldo neolaredense podría dividirse. Pero la fiesta de Laura Zárate pareció despejar cualquier duda. 

La mayoría de los liderazgos visibles del PAN local estuvieron del lado de Gloria y de El Truko. Una señal política que difícilmente puede interpretarse de otra manera, en Nuevo Laredo, el panismo tradicional parece haber tomado partido. 

Y el mensaje tiene destinatario. 

Porque detrás de esta elección interna no sólo está en juego una dirigencia estatal. Lo que realmente se disputa es quién controlará el futuro del PAN tamaulipeco. De un lado, el grupo que impulsa Gloria Garza y César Verástegui. Del otro, la estructura vinculada al ex gobernador Cabeza de Vaca, quien desde Estados Unidos sigue intentando mover las piezas del tablero azul. 

Por eso la reunión del fin de semana tuvo aroma de mucho más que pastel y felicitaciones. 

Fue una demostración de fuerza. 

Y si alguien tenía dudas sobre quién lleva ventaja entre los panistas de Nuevo Laredo, las fotografías parecen estar enviando una respuesta bastante clara. 

Por ahora, en territorio neolaredense, El Truko lleva mano…¿Qué, no?, NOS LEEMOS.  

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