El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

Hace unos días, el aspirante de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Ciudad Victoria, JUANJO SALAZAR, soltó una frase que suena bien al oído, pero que en la práctica política se queda corta. Según el joven emecista, los partidos no fallan, sino las personas que los integran, debemos reconocer que es una postura interesante, pero en la que este espacio disiente por completo: aquí fallan los dos.

Los partidos no son víctimas inocentes; son cómplices por omisión al no revisar perfiles ni antecedentes, pues si hicieran su trabajo, se ahorrarían muchos dolores de cabeza, despojos de visas y órdenes de aprehensión giradas desde los Estados Unidos.

JUANJO SALAZAR sostiene que el problema no son las instituciones, sino los personajes que llegan arrastrando pasados tormentosos, relaciones peligrosas o trayectorias manchadas por la sospecha.

“Los partidos no son entes vivos ni estructuras criminales por sí mismas”, dice el consejero nacional de MC.

Y tiene razón en que el delincuente ya viene formado de casa, pero olvida que es el partido quien le abre la puerta, le pone la alfombra roja y le regala la franquicia para que siga haciendo de las suyas.

Ante el lodazal de acusaciones que llegan del norte, donde agencias estadounidenses no dejan de soltar nombres de políticos mexicanos vinculados con el hampa, JUANJO advierte que ya no basta con cumplir los requisitos legales de papelito.

Propone revisiones patrimoniales profundas, fiscalización real de campañas y una lupa sobre las relaciones empresariales de los aspirantes, todo suena ideal, casi celestial, pero en el mundo real de las candidaturas, el que trae la «lana» suele saltarse cualquier aduana moral.

Aunque el joven naranja evitó dar nombres específicos, el dardo fue directo al corazón de Morena, donde las investigaciones internacionales alcanzan a figuras de alto calado. Juanjo tiene un punto: no podemos normalizar que el currículum de un político se parezca cada vez más a una ficha técnica del FBI.

Ese es el daño colateral que lastima la confianza ciudadana y debilita una democracia que ya de por sí camina con muletas.

Sin embargo, SALAZAR cae en la trampa de la ingenuidad al decir que los partidos pueden «corregirse».

Un partido político que acepta a un «chapulín» con historial dudoso solo porque trae estructura o dinero, no es una víctima del individuo; es un facilitador del delito.

La política mexicana no necesita solo perfiles honestos, necesita instituciones con el valor de cerrarle la puerta en la cara a quienes representan un riesgo, aunque eso signifique perder una elección.

La propuesta de Movimiento Ciudadano de involucrar a la ciudadanía en la observación de perfiles es buena, pero mientras los partidos sigan viendo a los candidatos como «activos financieros» y no como servidores públicos, seguiremos viendo tigres pintitos —y muy manchados— despachando desde el poder.

JUANJO SALAZAR llama a construir una cultura política crítica. Empecemos por ahí: criticando a los partidos que, por hambre de votos, terminan convirtiéndose en el refugio de lo que tanto dicen combatir.

En el actual proceso, ya se mueven sujetos con malos antecedes, con historias de corrupción, enriquecimiento ilícito, relaciones peligrosas, fraudes empresariales y denuncias pendientes ante las autoridades.

Esto no será impedimento para que sean candidatos o candidatas, si los partidos pusieran mayor atención no hubiéramos tenido a un ex gobernador que fue ladrón de armas, un alcalde sin visa y amigos detenidos con kilos de cocaína, un edil ex presidiario y otras situaciones incómodas, pero a las que los partidos cerraron los ojos.

Esta situación es en todos los partidos, para desgracia de los ciudadanos, los seleccionados parecen nunca abandonar el manual de comportamiento de su manchado pasado.

JUANJO tiene muy buena propuesta, pero son los partidos los que seleccionan a los candidatos, por desgracia el olor al dinero penetra en todos los rincones.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…