Opinión pública

Por Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Aquel 21 de abril de 2021 Mario Andrés de
Jesús Leal Rodríguez casi llora ante los reporteros. Lo habían despedido
del Cobach cabecista, “por habladurías”, pero aseguraba que sería
partidario de Cabeza de Vaca “toda la vida”.
“Desde donde esté, voy a seguir siendo cabecista, y voy a seguir
apoyando este proyecto que Francisco me dio oportunidad de encabezar, y
que lo hice y voy seguir haciéndolo donde esté”.
Lo habían corrido de la dirección general del Colegio de Bachilleres por
instrucciones del Gobernador “gringo”, dizque por andar coqueteando con
Morena en el Senado de la República.
Es parte de la historia de un “chapulín” con perfil de traidor, que primero
militó en el PRI, se fue al PAN y ahora aparece “del otro lado de la mesa”
pero con su corazón puesto en Movimiento Ciudadano. Quiere ser alcalde
de Tampico, ha sido su sueño obsesivo de los últimos años.
Es desconcertante cómo un tipo que tiene expedientes abiertos en
Auditoría Superior y Fiscalía Anticorrupción, tenga el descaro de aspirar a
un cargo de elección popular.
En marzo de 2016 hizo la misma “operación”, citó a los reporteros a
conferencia de prensa para decir que renunciaba al PRI, que lo había hecho
diputado local por Tampico. Se sumaba descaradamente con el proyecto de
Cabeza de Vaca.
Igual traicionó al equipo de los vacunos, tal y como traicionó a los
tricolores que también lo hicieron gerente General de la Comisión de Agua
Potable de la Zona Conurbada, donde él y otros siguen “atorados” por mal
uso de billetes.
Es proclive a la traición. Por eso no extraña que hoy abandone a los
panistas y trate de incorporarse a MC, aunque abriga la esperanza que lo
“recoja” Morena.
Chapulín eterno, a la llegada de Francisco Cabeza de Vaca fue
nombrado jefe de la Unidad Ejecutiva de la SET. También coordinador del
estado en los municipios de la frontera chica y jefe del Cobach.
Tomás Yarrington lo hizo secretario de Turismo, donde hizo un terrible
saqueo de recursos oficiales, llevándose entere las patas al que esto
escribe.
Cuando se fue del PAN dijo a los periodistas -que lo tomaron con
reservas: “Creo en el gobierno de Francisco, soy el más cabecista que hay”.
Y rápido dio el chaquetazo.
En el Colegio hay pendientes de comprobar muchos millones.
Inexplicablemente la Fiscalía Anticorrupción no le ha dado para adelante.

Como dato, hay que decir que, en el gobierno panista, esa escuela tuvo
a seis directores: Pablo Cantú Hinojosa, Juan Marcos Saldaña García,
César Guerra Montalvo, Mario Leal Rodríguez, Efraín Tinoco Sánchez y
Patricio Garza Tapia.
La sospecha es que los fondos de la institución se utilizaron para pagar
a los operadores del PAN.
Es parte de la historia del desleal y traicionero que ahora quiere volver a
ser candidato en Tampico, como siempre quiso ser, pero no le hicieron caso
ni PRI ni PAN.
Aunado a tantas monerías, el tipo ahora le hace al periodismo, tiene una
página web de noticias en que lanza críticas y trata de darse
posicionamiento en el puerto rumbo al 2027.
Tema aparte, desde una de las colonias marginales de la capital, el
Gobernador Américo Villarreal incitó a construir entre todos una sociedad
cada vez más justa, para progresar en el modelo de educación que tienen
los gobiernos humanistas.
En la ceremonia Cívica de Honores, dio el banderazo de salida de
camiones con 700 pupitres y 1,400 latas de pintura que se entregarán a los
planteles de los 43 municipios para mejor la imagen de sus edificios.
Después de la ceremonia cívica, Américo presidió la demostración de
rutina del equipo de salto de cuerda “Los Chapulines”, ganadores de la
etapa municipal, quienes asistirán a la regional en Tula, a finales de mayo.
Volviendo con los chapulines, uno más es Ciro Hernández Posadas,
quien luego de ser candidato del PAN a la alcaldía de Altamira en 2021 y
más antes diputado local por el mismo partido.
Perdió, le ganó Armando Martínez Manríquez.
Seis años después regresa con cara de “yo no fui”, ahora tratando de
treparse en el tren de Morena, como si el pasado partidista fuera un abrigo
que se puede colgar en el perchero y cambiar por otro más conveniente.
Lo que antes defendía, hoy estorba; lo que antes criticaba, hoy lo
abraza. Veremos si los jerarcas nacionales de Morena le dan la oportunidad
a este chapulinazo.
Un tercer chapulín que cometamos es Rigoberto Rodríguez Rangel, de
El Mante, quien igual se quiere encaramar al trailer de Morena por el
ayuntamiento, después de abandonar al PRI, Verde Ecologista y PES.
Fue candidato en 2016 por el Pri y aliados… y la ciudadanía lo rechazó.
Ahora apuesta a que otro color lo haga competitivo, aunque el nombre sea
el mismo.
También fue dirigente estatal del Partido Esfuerzo Social, el de los
Pineda Morín que se dedicaron a centavear con eso de los préstamos
(Sofoles) con dinero oficial, a particulares con intereses usureros.
Fue candidato a diputado plurinominal por ese partido, que también
perdió.