RADAR POLÍTICO
Por: Edwin Lerma
Pocas figuras de la política local han enfrentado pruebas tan duras como Sheyla Palacios.Tras la trágica pérdida de su esposo, el entonces Alcalde Noé Ramos Ferretiz, asumió la responsabilidad de continuar un proyecto político que ambos habían construido durante años, demostrando valor de seguir y el compromiso en medio del duelo y la presión pública.
Sin embargo su trayectoria en el servicio público comenzó mucho antes.
Como regidora, impulsó el turismo, protegió el Castillo de Nueva Apolonia y promovió rutas turísticas, además de crear eventos culturales que hoy forman parte de la agenda local, como el concurso de Catrinas y Catrines.
Más adelante, al frente del Sistema DIF El Mante durante el periodo 2021–2024, su trabajo se enfocó en atender a mujeres, niñas y niños, jóvenes, adultos mayores y personas con capacidades diferentes, acercando servicios médicos y asistencia social a colonias y comunidades rurales, coordinando jornadas de salud y colaborando con instituciones como el Hospital La Carlota, un sin fin de acciones que quedaron documentadas en los 3 informes que rindió al frente de la institución.
Sin embargo, todo quedó de lado en los pocos días que enfrentó el proceso electoral pasado, la política mostró su lado más duro. Ataques, rumores y campañas de desprestigio circularon desde el anonimato, personajes aprovecharon su vulnerabilidad en uno de los momentos más difíciles de su vida.
Sheyla eligió el silencio, refugiándose en su familia, en sus hijas y en quienes reconocieron y valoraron su trabajo y labor. Enfocándose en atender temas personales.
En los últimos días su nombre vuelve a sonar en la política local con miras al 2027.
Después de ese camino tan difícil y complicado, parece que las adversidades que enfrentó no la quebraron, la fortalecieron, demostrando su capacidad para liderar y atender los retos que la población exige.
Su trayectoria, compromiso y resultados la respaldan.
Qué sigue para Sheyla Palacios? En política como en la vida misma, levantarse tras la adversidad muchas veces marca no un final, sino el inicio de una nueva etapa.
De alguien aprendió a en verdad nunca rendirse, a demostrar que todo siempre es posible, compartiendo una misma visión para su ciudad.
El tiempo dirá, por lo pronto no hay que perderle de vista. Por hoy es todo, nos vemos en la siguiente.