LOS HECHOS
POR José Inés Figueroa Vitela
Así como son reconocidos como “los padres” del contratismo, el huachicol y las
obras fantasma, los panistas ahora se reconocen en la autoría y ejecución de todas las
malas artes que han querido endilgarle a terceros.
Están a punto de asumir los y las juzgadoras, jueces, juezas, magistrados y
magistradas del estado -los federales ya van pal mes ejerciendo-, y las cajas de
resonancia del exgobernador de triste memoria y su pandilla, siguen repitiendo
acusaciones sin sustento.
Pero como bien reza el dicho, “más pronto cae un hablador que un cojo”; a la luz de
su proceso interno de renovación de dirigencias, van confirmando que de todo lo que
acusaron, ellos son sus primeros protagonistas.
El hermano con fuero, del prófugo, quiso reaccionar al señalamiento de que mandó
al abogado del partido a presentar el exámen en su nombre y se fue al diminuto
Bustamante a “convencer” 23 militantes -la mitad mas uno-, para sacar su candidatura
a Consejero, en lugar de medirse con los mil 350 copartidistas de donde está
registrado; en Reynosa.
Igual, en el anonimato de las distantes redes sociales, se dijo gustoso de saludar a
sus compañeros reynosenses y se declaró agradecido “porque lo eligieron” delegado
numerario a la asamblea estatal.
Seguramente queriendo quedar bien, terminó quedando peor.
En el mejor de los escenarios, resultará siendo también ignorante de los
procedimientos partidistas, porque los Delegados a las Asambleas, estatal y nacional,
dentro del PAN, no son sujetos de elección, sino de una tómbola.
Sí, de esas tómbolas por las que se han llenado la boca criticando a MORENA,
diferenciadas una y otra, de la maña e inducción hacia la perversidad, características
de los primeros.
Obviamente, ISMAEL GARCÍA CABEZA DE VACA, con su ascendente político
y consanguíneo, no se miden en votaciones en el que dicen es su municipio de origen,
cuando así les conviene, porque saben que ni ahí, o menos ahí, ganan una elección.
No se midieron en la elección de candidatos a Consejeros (que por cierto entre los
tres ganadores se confirmó el conflicto de interés con el que navegó el ITAIT hasta
hace unas semanas que se cambió a la titular, DULCE ROCHA SOBREVILLA quien
ahora va de candidata al Consejo Nacional panista) y tampoco los hicieron en la
renovación de la dirigencia local.
33 Convocatorias emitió en agosto el PAN para la elección de sus candidatos a
Consejeros estatales y Nacionales.
En los otros 32 casos, además, se eligió a los nuevos comités directivos
municipales; en Reynosa no, porque ahí se nombra Delegación, para no tener que
someterla a los votos con la segura derrota a los cabecistas.
No será consuelo de nadie, dentro de los panistas, porque en general, en base a
billetazos, los contendientes se repartieron entre quienes fueron impulsados por los
Trucos VERASTEGUI y los leales a CDV, pero al final del día, son de esas “peleas”
muy de ellos, sin dejar de comer en el mismo plato.
Ahora van a la asamblea estatal, convocada para el 5 del inminente octubre, a votar
para ver quienes se quedan de Consejeros estatales y quiénes van al nacional en busca
de las consejerías de ese nivel, por Tamaulipas.
Pero otra vez, hablando de la doble moral y el triple discurso, los voceros del
panismo atacaron con furia la elección judicial, denunciando casos de “acordeones” el
día de la votación, porque ellos son expertos en esos temas.
Igual que siempre, para la asamblea panista tamaulipeca y las que por estos días se
están dando en el resto de las entidades federativas, lo que ya están diseñados son los
acordeones que se van a repartir entre los delegados, para que voten por tales o cuales
Consejeros.
Porque júrelo, así como decían que era descabellado que la gente conociera tantos
aspirantes a jueces y togados, con todo y que son solo 9 mil los militantes panistas
que hay en Tamaulipas, no hay uno solo que identifique a 90 aspirantes para votar por
ellos y convertirlos en Consejeros estatales.
Ahí van con el acordeón que les van a hacer llegar los “líderes”, con los recursos
que les pongan a su alcance.
Así, ¿o más claro?