CRÓNICAS DEL DESCARO:
Por José Gregorio Aguilar
Dicen que ya van dos veces. La primera fue hace tres años en el 2023 cuando el dirigente de la Sección 30 del SNTE, Arnulfo Rodríguez Treviño, en pleno paro magisterial, y al llegar el gobernador Américo Villarreal a querer dialogar pero el profe, grosero como él solo, le dejó la mano extendida frente a todos.
La segunda fue ayer en Mante en el contexto de una tragedia que hoy le duele a Tamaulipas y a México. La abuela de Dafne, la niña de 13 años que entró a un campamento de verano en la Doenitz el 16 de julio y salió muerta por sumersión, le hizo lo mismo al gobernador. Le dejó la mano estirada cuando él se la extendió para despedirse después de los reclamos. “No quiero ser grosera pero sabe cuándo le voy a dar la mano? Cuando ya estén adentro”….Y aquí vamos a ser parejos, como nos gusta en esta Crónica.
Hay que reconocerle al gobernador Américo Villarreal el deseo de no esconderse. Seamos sinceros, él no fue a Mante a pelearse con la abuela, fue a una gira de trabajo y ahí se dio el encuentro. Pudo haberse ido por la puerta de atrás, pudo mandar a alguien más, pero no. Se paró frente a una abuela dolida, sabiendo que no habría aplausos. Esa intención de dar la cara se reconoce y se aplaude, porque pocos lo hacen.
Pero entonces viene la pregunta que su equipo tal vez no quiere escuchar: ¿fue buena estrategia exponerlo así? Porque seamos sinceros, lo que hizo más ruido ayer no fue que el gobernador diera la cara. Lo que se hizo viral, lo que todo Mante y todo Tamaulipas comenta, fue la reacción de la doña.
A la abuela no le importó quedar bien, no le importó la foto ni el protocolo. Le importó expresar lo que siente, y lo sintió con dignidad: no le dio la mano. Ese es el punto. Una abuela con el corazón roto no quiere una foto, quiere justicia. Y esa chamba de contención, de escuchar primero el grito, de tragarse el coraje de la gente, no le toca al gobernador. Para eso tiene un Secretario General de Gobierno, para eso está el mentado Calabazo, para eso está Tomás Gloria. Ellos son el fusible. Ellos son los que se deben desgastar para que el gobernador llegue con soluciones, no a llevarse el desaire.
Ayer el equipo del gobernador falló. Porque hoy nadie habla de la gira de trabajo en Mante. Hoy todos hablan de la mano que una abuela digna no quiso estrechar hasta que haya justicia. Y en Tamaulipas, esa mano sigue extendida.