DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
Para Beatriz Paredes, la priista y precandidata del Frente Amplio por México, el Presidente
Andrés Manuel López Obrador es un “accidente histórico”. Lo sentencio en el foro que se
hizo de los precandidatos presidencial y explico que es así, “… es un accidente histórico
por los errores que cometimos, porque no tuvimos la capacidad cuando la sociedad nos dio
en repetidas ocasiones la oportunidad de gobernarla”. Hizo notar, además, que el reto es
resolver la problemática de los marginados. Bandera que, sin la menor duda, tiene en su
poder el Presidente AMLO.
La priista puso, como bien se dice, los puntos sobre las íes: que el gran desafío que tienen
es gobernar para todos, pero, sobre todo, gobernar bien. Por eso pidió que el proceso no sea
una farsa, toda vez que ya no basta la indignación, que es necesario transformar al sistema
político mexicano. En fin, con sus palabras, Beatriz Paredes reconoce el problema, tal y
como otros lo reconocieron en su momento, pero no hicieron nada… salvo, si, seguir
robando, fortaleciendo la corrupción y la impunidad.
GOBIERNO Y OPOSICION.
Es justo, o valido señalar, que de siempre la oposición ha establecido una narrativa que es
prácticamente permanente: acusar al gobierno de corrupción. En la práctica, durante la
época priista, no era difícil comprobar tal aseveración; puesto que, por regla, al iniciar un
nuevo gobierno, siempre se acusaba a alguien de corrupción y hasta se le encarcelaba. Pero
además siempre fue evidente que, sexenio tras sexenio, siempre había nuevos ricos… y la
única manera de explicarlo, era su paso por el servicio público.
Era tanta la desfachatez, que, al referirse a alguien, que dejo de ser servidor público, era
describirlo: llego con las manos en las bolsas y salió con las bolsas en la mano; o la
expresión de aquel, a quien el gobernante le recrimino: no te has acercado, para darte un
puesto y la réplica fue: no te preocupes, no me des trabajo, solo no me niegues el saludo
cada vez que te vea o te encuentre, yo me encargo de lo que sigue… entiéndase, tráfico de
influencias por su amistad con el poder.
OPORTUNIDADES PERDIDAS.
Cuando Vicente Fox ganó las elecciones presidenciales en el 2000 a Francisco Labastida, el
candidato priista, hubo la primera alternancia en el poder después de 70 años. El PAN
lograba el poder y, se entiende, tenía su propio proyecto de nación; de ahí que, buena parte
de los mexicanos, pensó que al fin habría algunos cambios en el comportamiento de los
gobernantes. La cuestión es que no fue así: Fox trato de gobernar exactamente igual; y
Felipe Calderón, repitió el esquema: corrupción y más corrupción, por eso en el 2012 el
pueblo le vuelve a dar una oportunidad al PRI con Enrique Peña Nieto.
La cuestión es que EPN fue más de lo mismo: presumió una nueva generación de políticos,
incluso, hasta se tomó una foto con gobernadores. Al paso del tiempo, esa misma foto,
sirvió para evidenciar lo podrido del partido en el poder; puesto que más de la mitad
termino recluido en una prisión o en el exilio, huyendo de la justicia. Uno de ellos, Javier
Duarte de Veracruz, amaso una fortuna y su esposa, en una de sus libretas como mantra
escribo planas y planas con la frase: Merezco abundancia, merezco abundancia, merezco
abundancia… del pueblo, se olvidaron. Tiene razón Beatriz Paredes: su partido, el PRI,
gobernó mal y no atendió los reclamos del pueblo.
2024: EL NUEVO PRI.
La apreciación de Beatriz Paredes de que AMLO es un “accidente histórico” tiene que
pasar por el filtro de la elección presidencial del 2024. Bien lo dice, no basta la indignación,
porque a fin de cuentas los pobres han sido el eje del gobierno del actual Presidente, porque
son fieles, no como la aspiracionista clase media. En este sentido vale considerar que todo
el trabajo, la operación política, que realiza el actual presidente con su expresión de
“continuidad con cambio generacional” tiene una meta: asumir, de nueva cuenta, el papel
de un partido dominante, igual o peor que el PRI, solo el tiempo lo dirá.
Lo que, si es cierto, imposible de negar, es que AMLO ambiciona ser el Jefe Máximo de la
4T, ya lo sentencio, no cometerá el error de Lázaro Cárdenas: por eso eligió a las
corcholatas, les impuso sus reglas y va a disfrazar con una encuesta su papel de fiel de la
balanza, del dedazo político. Claro, no se puede ni debe descartar que, si gana MORENA,
el próximo Presidente actué igual como Cárdenas.